Cuarentena en 10m²: La historia de una familia argentina que eligió vivir la vida en el mar

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«Vivimos en un barco hace un año y medio. Los días y las noches en el mar ya son la normalidad para nosotros: estar lejos de tierra, flotar; desembarcar como una misión de exploración o para buscar víveres; juntar agua de lluvia o de cascadas; pasar las 24 horas de todos los días juntos, con Juan y nuestro hijo Ulises, que en mayo cumple 4 años; estar con otros sólo cuando elegimos estar con otros; extrañar a la familia grande. Leer, dibujar, tocar la guitarra, jugar, trabajar en el barco, escribir. A esta altura del viaje creo que sabemos usar y aprovechar nuestro tiempo libre, y que tanto nuestras rutinas como nuestra casa son todo lo autosustentables que pueden ser» relata en una nota Constanza Coll, una periodista argentina que es más bien conocida por un particular proyecto de vida que la tiene como protagonista.

@el_barco_amarillo es el mejor apodo por el cual puedes referenciar a esta familia argentina que ha decidido dejar su vida en la ciudad de Buenos Aires para partir con destino incierto pero disfrutando el mientras tanto.

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Nuestro mundo cabe en el barco. Acá estamos desde que empezó la cuarentena, y acá nos quedamos. Desembarcamos sólo si es muy importante, como estudios de la bebe o para abastacer las alacenas. Y no está nada mal. Los juegos con Ulises y Lula, la compañía de Juan, la panza y todo lo que promete. El mar alrededor. Ahora que navegamos hasta Rio de Janeiro, que ya sabemos dónde puede nacer nuestra hija, la única preocupación es cómo vamos a hacer con Ulises el día del nacimiento, porque probablemente no lo dejen entrar en la maternidad (sólo se permite un acompañante en tiempos de #coronavirus), y la familia que iba a venir no puede cruzar la frontera. O tal vez mejor se quede con Juan en el barco, y así no corren ningún riesgo. Tenemos un mes para pensar. ¿Ideas por ahi? ¿Ustedes qué harían? ???? En la foto estamos bañando a Lula, tarea familiar cada siete o diez días, y nos la sacaron los hermanos Ignacio y Martina Alvarez de @mareafotomarea Gracias por regalarnos un registro hermoso de este momento de la vida ????

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Justamente, el vehículo capaz de resguardarlos y transportar sus sueños es un barco amarillo que mide unos 9 metros y está compuesto de acero.

En cierta forma, cuando zarpamos elegimos el aislamiento para estar más entre nosotros y con la naturaleza, y eso se puede traducir en un buen entrenamiento para tiempos de Coronavirus«

Constanza Coll en La Nación

Esta familia no sólo zarpó en búsqueda de nuevas aventuras y nuevos lugares para descubrir, sino que también se inició en un camino hacia la adopción de nuevas maneras de vivir.

Ya no se trata de desayunos en un living comedor o de compartir unos mates en el balcón: ahora los ratos para saborear algún snack pasaron a ser en el cockpit, espacio del casco donde se suele acomodar la tripulación de un barco.

En diálogo con el medio argentino La Nación, esta familia recordaba la transición desde una vida «normal» en un hogar fijo a la vida nómade en el agua: «Antes de mudarnos al Tangaroa2 vivíamos en un departamento de tres ambientes en Núñez, de unos 60 metros. Nuestra casa quedó alquilada con todo lo que tenía adentro y nos trajimos al barco las cosas realmente necesarias, como documentos y seguro del viajero, ropa de verano, medicamentos, teléfono con roaming, juguetes para Ulises y protector solar. El Barco Amarillo tiene unos 10 m² entre afuera y adentro, una sexta parte de aquel departamento. Sin embargo, el espacio rinde y se agranda cada día que pasamos a bordo«.

Aún así, a pesar de estar lejos de todo, de igual manera el Covid-19 supo arrimarse a su vida. Una nota escrita por Constanza Coll revela: «El COVID-19 llegó hace poco a El Barco Amarillo, en Ilha Grande. Cuando la noticia viajaba desde China era en forma de memes o en titulares que nos traían los huéspedes que pasaban sus vacaciones a bordo con nosotros. Después fue Europa, y entonces llegaron los Whatsapps de amigos navegantes que están en el Mediterráneo, ¡qué locura! Pero de un día para el otro cerraron la isla en donde estamos, cancelaron los vuelos y hubo que salir a repatriar, y las playas quedaron desiertas, y los mercados empezaron a trabajar en horario reducido y a subir los precios. Cuarentena. Probablemente otros lo supieron antes, nuestra burbuja de mar nos aísla de los bichos, las malas compañías y las noticias, para enterarnos tenemos que tener la clara intención de enterarnos. Pero si bien muchas cosas cambiaron en el mundo, en Brasil, y específicamente aquí, las cosas siguen un curso más o menos normal arriba del barco«.

Un día normal de la vida a bordo se parece en casi todo a un día a bordo en cuarentena: nos levantamos con el sol, entramos al mar, Juan pesca el almuerzo con el arpón, jugamos o leemos en la cubierta, si queremos desembarcar buscamos una playa totalmente deshabitada para patear una pelota o jugar con arena, cocinamos, dormimos la siesta, dibujamos o hacemos disfraces con friselina y goma eva para Ulises. Nos vamos a dormir temprano.

Constanza Coll en La Nación
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¿Qué será? Hace poco Juan me dijo: "Preparate para que Ulises sea un hombre libre". Y se me cerró la garganta, me lo imaginé tomándose un vuelo al otro lado del mundo para probar, para conocer, para hacer su camino. Es divertido jugar con él a imaginar qué le gustaría ser cuando sea grande, piloto de avión, superhéroe, constructor, pero más allá de lo que haga, que pueda elegir, que sea libre, porque así lo criamos y así lo queremos. Entonces, mamá, preparate, porque un día, ojalá, pueda zarpar como hicimos nosotros ➡️➡️➡️ Con Juan siempre priorizamos los viajes, podíamos no tener heladera pero nos tomábamos un micro para explorar el NOA, Bolivia y Perú, por ejemplo, y desde que nació Ulises más todavía ¿Y para vos? ¿Qué es lo más importante que querés darle o compartir con tus hijos? ???? Fotón de @nabilarey que hoy se desembarca después de 6 días de aventuras en el mar #sailor #crianza #parenthood #libertad #freedom #lifeaboard #boatlife #boatkids #kidsforsail #sailing #maternidad

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Pero, a pesar que suelen rodearse de un entorno paradisíaco, cabe recordar que claramente no todo es color de rosa. Una de las formas de sustento económico que ha encontrado esta familia es la de hacer paseos y hospedar turistas en su barco. Algo que, con la prohibición de circulación se ha visto un tanto complicado: «Nos quedamos sin trabajo hasta nuevo aviso. El planisferio viral, la cantidad de casos, las medidas políticas y la sensibilidad de las personas cambia día a día, y esa incertidumbre sobre el futuro nos preocupa en muchos sentidos, pero especialmente para los dos meses de embarazo que nos quedan, y para el parto en sí»

Sí, efectivamente. Constanza se encuentra en un embarazo bastante avanzado, y quizás este contexto de crisis sanitaria sea un momento un tanto preocupante para esta familia: «Venimos haciendo los controles de rutina desde Morro do Sao Paulo, en el Estado de Bahía, donde supimos de la llegada de nuestra segunda hija. Hicimos ecografías y análisis en cada puerto donde recalamos desde allá arriba hasta que llegamos a Angra dos Reis, donde decidimos esperar el nacimiento. Era una buena opción la maternidad Santa Casa de Angra dos Reis, que es pública y está acá a la vuelta; pero el intendente tomó la decisión de convertirla en un centro de atención exclusivo para pacientes con Coronavirus y mandar a todas las madres al Hospital General de Japuiba, donde hasta ahora nunca había nacido un bebé«.

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Tal vez seamos vos y yo ese día. No se si lo elegiría, pero nosotras podemos. Falta poco para verte la cara, abrazarte, que Ulises te agarre de la mano por primera vez. A veces quiero que pase rápido, como un trámite o un examen, sueño que ya estás acá en el barco con nosotros, que no hay más riesgos, no hay más miedo. Pero también, como sea, va a ser un día para el resto de la vida, y estoy segura de que vas a estar bien y que vas a ser tan feliz. Te imagino en patas, corriendo en la arena, con el pelo enredado por el viento, jugando con el mar. Vas a nacer libre, aunque el afuera hoy nos diga lo contrario ???? Semana 34. La foto es Martina Alvarez, gracias @mareafotomarea

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Aún quedan alrededor de 60 días para la llegada de un cuarto integrante a El Barco Amarillo, por lo que sin prisa pero sin pausa podrán elaborar planes alternativos en busca de la mejor solución. Mientras tanto, como si se tratara de una metáfora, esta familia seguirá navegando, atravesando la marea, como si se tratara de afrontar los obstáculos más inesperados que puedan surgir en el medio del mar.

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¿Conocen esta ciudad de México? Nos encantó ???????? ????

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