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Fileteado Porteño: la historia del arte popular que celebra a Buenos Aires en todo el mundo

Tan porteño como el tango y el Obelisco, el fileteado remonta sus orígenes al siglo XX. Consiste en una técnica de dibujo y pintura típico de la ciudad de Buenos Aires.

Caracterizado por líneas que se convierten en espirales, el fileteado se destaca visualmente por los colores fuertes, la presencia de elementos como flores y la bandera nacional, el uso recurrente de la simetría, efectos tridimensionales mediante sombras y perspectivas, y un uso sobrecargado de la superficie.

El origen de la palabra fileteado deriva de filete, cuyo significado en latín hace referencia al filo como un hilo (también puede considerarse como lista angosta en moldura o línea fina para adornar dibujos). Teniendo en cuenta esta acepción, filetear comprende “adornar con filetes”.

Nacido como un arte popular y más bien ligado al oficio, no existen documentos o teoría acerca de los inicios sobre esta expresión artística. Por lo tanto, resulta complejo situar su origen en determinados años. De la misma manera, también se dificulta historizar sobre el primer o los primeros fileteadores que hayan marcado el comienzo del fileteado en la ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, lo cierto es que, se ha consolidado como un símbolo de la identidad nacional. Diferentes países reconocen al fileteado como un signo que alude a la Argentina, motivo por el cual marcas, restaurantes y otros espacios hacen uso de sus diseños para llamar la atención del público.

Por ejemplo, la tradicional marca de alfajores en Argentina, Havanna, supo contar con ediciones limitadas de cajas ilustradas con el diseño del fileteado porteño:

Los primeros fileteadores desarrollaron su actividad, en forma espontánea, en las fábricas de carros de la Ciudad. De hecho, el fileteado tomó notoriedad porque comenzó siendo un diseño para carros, y luego camiones, colectivos y otros vehículos de gran tamaño.

Los tres primeros fileteadores que se conocen son Salvador Venturo, Vicente Brunetti y Cecilio Pascarella. Una anécdota cuenta que en la Avenida Paseo Colón existía un taller de carrocerías en el que trabajaban colaborando en tareas menores dos niños humildes de origen italiano, Salvador Venturo y Vicente Brunetti. Un día el dueño del taller les pidió que dieran una mano de pintura a un carro, que por aquellos tiempos, estaban pintados en su totalidad de gris, que era el color municipal reglamentario. Quizás por travesura o sólo por experimentar, los niños pintaron los chanfles del carro de colorado y esta idea gustó a su dueño. A partir de ese día otros clientes quisieron pintar los chanfles de sus carros con colores y otras empresas de carrocería imitaron la idea.

El fileteado fue adquiriendo una gran significación que pasó a convertirse en el emblema iconográfico que mejor representa a la ciudad de Buenos Aires. Desde el año 2015, la UNESCO declaró al fileteado porteño como “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”. Es decir, comprende parte de las formas del arte, las costumbres, hábitos y tradiciones que identifican y definen el modo de vivir de una sociedad.

A su vez, desde muchos años previo a este reconocimiento, el fileteado porteño conmemora al estilo con una celebración el día 14 de septiembre, rindiendo culto al día en que, en el año 1970, se llevó a cabo la primera exposición de filete porteño que se realizó en Buenos Aires en la Galería Wildenstein.

El fileteado, un arte de exportación

“La letra nunca muere” reza una inscripción sobre una ventana en el taller de Gustavo Ferrari, un aficionado a las artes que, desde adolescente, cultivó su pasión por el fileteado porteño. Quizás con el mismo entusiasmo con que pasaba tardes enteras tras bastidores en el taller de algún profesor, desde hace más de 17 años dedica su vida a realizar trabajos de fileteado en murales, vehículos, vidrieras, objetos, pizarras, cartelería y hasta diseños para tatuajes.

En el taller de Ferrari se conservan más años de historia que el espacio físico en el que está dispuesto (Jean Jaures 361, taller 115, Buenos Aires). Y es que, allí dentro conviven obras de arte que representan la expresión de fileteados de antaño. Además, libros de historia del fileteado, cuadros dispuestos en mesas y paredes, y hasta algunos fileteados archivados en algún que otro estante.

Además de Gustavo ofrece clases y talleres en su estudio presentando diferentes alternativas para quienes quieran adentrarse en el mundo del Fileteado y de Letras pintadas.

Así como es contratado por clientes que residen fuera del país para que viaje a diseñar y pintar el fileteado porteño en otros sitios, es justamente esta propuesta de enseñanza y aprendizaje sobre lo típico del fileteado que lo ha llevado a la realización de Workshops o Masterclass en lugares que no hubiera imaginado: París, Tokyo, Moscú fueron algunos de ellos.

En la próxima foto, Gustavo decora con filetes el cartel de “Caminito Empanadas Argentinas” en Toulouse (Francia) durante julio de 2012.

Si te interesa conocer más acerca de la técnica del fileteado porteño, puedes optar por tomar los cursos de Gustavo para conocer sobre el estilo del fileteado o las letras, o bien realizar sus talleres intensivos sobre letras de fileteado o dragones y animales fantásticos. Para contactarte con él, puedes escribir a https://www.facebook.com/ferrarifileteados o @ferrarifileteados.

Viajar como voluntario: Relato de una experiencia transformacional en África

En diciembre de 2018, Pablo Marzocca decidió renunciar a su trabajo: “Estaba muy bien, muy cómodo. Estaba tan cómodo que quería para este año un nuevo desafío en mi vida“. Nacido en Olivos (Buenos Aires), Pablo se encontraba trabajando en el área de Recursos Humanos de la empresa de medio de comunicación La Nación. Sin embargo, la pasión con la que soñaba y proyectaba este desafío tenía más peso que la estabilidad laboral y seguridad económica:

Hacer un viaje siempre fue un sueño, algo que no tuviera una fecha de vuelta era algo que hacía mucho tiempo quería hacer. El año pasado de a poquito fui ordenando todo para poder hacerlo. Me animé, no fue fácil la decisión pero me animé. A fines de diciembre empecé el viaje y me encuentro en África desde marzo.

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Escrito por Agustina Fontirroig

Me apasiona contar historias: soy fan de las palabras, las imágenes y la combinación de ambas. De Argentina al mundo como @agusfontirroig 📸

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