6 playas en las que encontrarás bibliotecas sobre la arena

Estamos de acuerdo: una biblioteca no es el lugar más divertido donde pasar las vacaciones…. pero si la biblioteca estuviera en medio de una playa increíble?

Desde España y hasta Tel Aviv, las bibliotecas de playa se están convirtiendo en una tendencia más que ingeniosa en las costas del mundo entero. Aquí van 6 bibliotecas espectaculares en la playa que ofrecen libros de forma gratuita 😉

Quién dijo que la playa está solo para hacerse selfies o fotos de nuestros pies? (por favor basta ya de esas fotos)

1. Biblioteca de paja en Praia do Amor, Brasil

Pipa es el ejemplo de una playa típica del Norte de Brasil: arenas doradas, piscinas naturales, palmeras y espectaculares acantilados.

Una de las playas favoritas de esta zona es Praia do Amor, donde puedes aprovechar para tomar prestado un libro y leer al sol en la Biblioteca da Praia, hecha con hojas de palma y cientos de títulos a pocos metros del agua.

Autor: soybibliotecario.blogspot.com

 

2. Biblioteca de playa de Bondi Beach, Australia

Además de contar con 40 millones de canguros, 1500 especies de arañas y 20 de las serpientes más peligrosas del mundo, Australia también tiene playas que dejan sin aliento a cualquiera (sino, pregunten a los surfistas de todo el mundo).

La más famosa es la Playa de Bondi, a 7 kilómetros del centro de Sydney, donde para celebrar el 30 aniversario de Ikea, el gigante de los muebles colocó esta increíble estantería con miles de libros para elegir.

3. Biblioteca pop-up en Istres, Francia

Lo único malo de tener que leer en la playa (si es que estar bajo el sol y relajarse no fuera suficiente castigo) es que cerca del mediodía los rayos del sol calientan tanto que nos obligan a volver a nuestra casa o habitación de hotel. Pero, ¿qué pasaría si junto a la orilla del mar hubiese una pequeña biblioteca como esta?

Philippe Piron – www.philippepiron.fr

Se encuentra en la playa La Romaniquette, al sur de Francia y está diseñada por la artista Matali Crasset. Es portable y está diseñada para proteger a los lectores del sol mientras leen alguno de los 350 libros que tiene para elegir.

Y si te aburre tanto relax, siempre puedes visitar su conocida base aérea o su pequeño centro provenzal escondido entre los altos edificios de la ciudad. ¿Tendríamos que pedir perdón por estar ahí?

4. Librería de playa Albena, en Bulgaria

Si el paraíso de los libros existiera, lo más probable es que estuviera cerca de la playa de Albena, al noreste de Bulgaria, frente al Mar Negro. Sí, Bulgaria.

Ahí está esta curiosa biblioteca ondulada de 12 metros, 140 estantes y con sitio para más de 4.000 libros en 10 idiomas distintos. Y obviamente, es gratis.

albena playa bélgica

5. Biblioteca rodante en la Playa de Metzitzim, Israel

Probablemente hay varias cosas que no sepas sobre las playas de Israel: existen playas solo para perros, otra para religiosos con separación entre hombres y mujeres, otra para gays y otras con bibliotecas móviles.

En la playa de Metzitzim, famosa por la película con el mismo nombre y cerca del puerto de Tel Aviv, está esta biblioteca rodante con más de 500 libros en disponibles en cinco idiomas.


En realidad, es un carro de dos ruedas estacionado en el paseo marítimo, y si no hay ningún libro que te guste y no quieres visitar cualquiera de las otras 22 bibliotecas públicas que tiene la ciudad, siempre puedes aprovechar el Wifi gratuito en la playa y descargar alguna lectura de Internet.

6. Biblioplaya en Barcelona, España

¿Y que tal leer un buen libro rodeado de aroma a mariscos y tapas? En pleno barrio marinero de Barcelona y cerca de La Rambla está la playa de la Barceloneta, la más antigua y famosa de la ciudad, que ofrece una biblioteca de playa con cientos de ejemplares para elegir.

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Eso sí, trata de no estar demasiadas horas bajo el sol o no vas a tener tiempo de visitar la Barcelona más auténtica. Imprescindible perderse entre los colores del Mercado de la Boquería, el Laberinto de Horta o los secretos del barrio Gótico.

Pero si te parece quedarte todo el día en la playa, tampoco está mal 😉

 

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