10 cosas que NO debes hacer en un viaje si amas a los animales.

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1. Invadir su espacio vital

Si bien hay diversas formas de interactuar con animales silvestres sin alterar su equilibrio, hay una tendencia a cruzar la línea que separa la sana contemplación  de la invasión deliberada.  Esto puede producir efectos indeseados, por eso, antes de buscar tener cualquier tipo de encuentro es importante asesorarte con expertos en el tema, como Biólogos o Guías especializados.

2. Ponerlos en peligro para sacarte una Selfie

Basta de ser idiotas. No es la primera vez que leemos noticias sobre animales muertos a causa de la influencia humana, y es realmente una pena enterarse que en muchos casos esto puede evitarse. Por ejemplo,  atosigar a un animal para sacarse una foto, puede llevar a situaciones extremas como las sucedidas recientemente en Estados Unidos, Argentina y China, donde un tiburón, un delfín y dos pavos reales murieron a causa del maltrato recibido para sacarse una Selfie.

3. No saber cómo trata a los animales el lugar que visitas

Antes estaba de moda ir al Circo; después, verlos en el Zoo, y ahora, es muy común que en destinos exóticos hayan lugares que ofrezcan visitar animales salvajes en cautiverio. Si bien hay reservas que funcionan como santuarios o centros de recuperación, donde los animales son cuidados y protegidos (y donde uno también puede colaborar), hay muchos otros lugares que no tienen otro fin más que entretener a la gente y hacer dinero, escondiendo detrás un mundo de maltrato, hambre y explotación, donde muchos animales están destinados a cumplir una condena sin haber cometido ningún pecado. Presta atención a qué lugar vas.

 

4. Ir a lugares que ofrezcan sólo entretenimiento

A fin de traer nuevas especies para alimentar la industria del entretenimiento, muchas crías son desarraigadas de su manada, matando cruelmente a sus madres a través de acciones en las que invaden su hábitat natural.  Evita los lugares que no tengan fines asociados a la protección animal.

5. Hacer ruidos molestos y usar luces potentes

Hay muchos lugares donde habitan especies que son muy sensibles a los ruidos y las luces ajenos a su ecosistema; por ejemplo, la exposición continua al flash de las cámaras fotográficas, puede generar daños irreversibles en la visión de algunos animales nocturnos.  Por eso es importante informarse bien sobre  qué actividades están permitidas en los espacios protegidos.

6. Tocar los nidos vacíos (o los huevos)

El efecto colateral de tocar o modificar el hogar de algunos animales puede ser fatal: por ejemplo, muchas especies de aves abandonan sus nidos (dejando a sus crías) si perciben anomalías de este tipo. No toques los nidos !

7. Cambiarlos de su ecosistema natural

Tomar a un animal silvestre y luego liberarlo en una zona ajena a su ecosistema, puede derivar en su muerte o afectar negativamente a otros seres vivos autóctonos con bajo potencial de recuperación.  Trata de no comprar animales exóticos, y si vas a hacerlo, que al menos sea en un sitio habilitado por la entidad oficial competente.

8. Estresarlos

Algunas actividades turísticas que implican la interacción con animales, pueden generarles mucho estrés y alterar sus ciclos vitales, además del malestar constante que esto les ocasiona. No excedas los límites sugeridos por los expertos.

9. Querer ayudarlos sin saber cómo

Está genial colaborar para preservar el medio ambiente, pero está aún mejor informarse para saber cómo hacerlo de la forma apropiada, así evitamos casos como el de las personas (bienintencionadas) que echan agua a los delfines para intentar salvarlos….pero por los orificios respiratorios !

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Cámaras-trampa confirman el nacimiento de dos cachorros de yaguareté en Iberá, Corrientes

Dos cachorros de yaguareté nacen en el Centro de Reintroducción que funciona en el Parque Iberá, Corrientes. Los cachorros y su madre se encuentran en el corral más grande del centro por lo que, en general, no son avistados. El equipo técnico de la Fundación Reiwilding ante la sospecha de que se puede  haber producido el parto por comportamientos de la hembra, pero esto se da recién la semana pasada, cuando lo registran a dos cachorros en videos de cámaras-trampa.

Los cachorros son producto de la cruza entre Mariua (hembra) y Jatobazinho (macho) dos ejemplares salvajes que fueron rescatados de cazadores furtivos y en muy malas condiciones físicas en Brasil por el Instituto Brasilero del Medio Ambiente (Ibama) a través de las organizaciones NEX y Onçafari, que los recuperaron y luego los enviaron a la Argentina.

Magalí Longo, a cargo de los proyectos de reintroducción de especies en la isla San Alonso, donde se encuentra el Centro de Reintroducción de Yaguareté, comenta

yaguareté

“teníamos indicios de que la hembra había parido, ya que pasaba mucho tiempo en un mismo sector del monte que se encuentra al norte del gran corral. Un día pudimos observar y vimos que tenía los pezones hinchados, signo bastante inequívoco de que habría parido, pero no sabíamos cuántos cachorros ni si habrían sobrevivido. Ella es madre primeriza, así que tampoco era raro que perdiera la camada”.

La confirmación llega recién unas semanas después. Pablo Guerra, a cargo del manejo de los yaguaretés en el Centro, menciona que “habíamos puesto cámaras-trampa para tratar de confirmar el nacimiento. Y después de varias semanas sin ningún registro pudimos observar a los dos cachorros. Cuando vimos los videos saltamos de alegría y emoción. Estimamos que tienen entre uno y dos meses y aparentan estar en perfectas condiciones”.

Después de esta observación ya no son vistos a verlos, pero se espera que pronto realicen caminatas más extensas siguiendo a su madre y sean más fáciles de avistar. Los cachorros observados son dos, que es el número usual de crías que tienen los yaguaretés. La madre de los cachorros es Mariua y el padre Jatobazinho, quien se mantiene en otro enorme corral, separado de la madre y sus cachorros. Ambos ejemplares tienen un origen silvestre y provienen de Brasil, de donde son rescatados, de cazadores furtivos en el caso de Mariua, y en muy malas condiciones físicas, Jatobazinho.

Sebastián Di Martino, director de conservación de la Fundación Rewilding Argentina destaca la colaboración de las instituciones del país vecino, especialmente del Instituto Brasilero del Medio Ambiente (IBAMA) y de las organizaciones NEX y Onçafari, que recuperaron a los animales y luego los enviaron a Argentina.

“El nacimiento de estos cachorros es un paso muy importante para el proyecto. Desde el año 2012 estamos trabajando en Iberá tratando de regresar al depredador tope a este ambiente, 70 años después de haberse extinguido en la provincia de Corrientes. Es un proyecto a largo plazo cuya ejecución demandará varios años más, pero estamos en buen camino y desde hace un año trabajando en la fase de liberación progresiva”, asegura Sebastián.

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