Lo que para la mayoría es una locura, para Aleksandr Sorokin parece rutina. El atleta lituano volvió a romper la historia del atletismo al batir el récord mundial de los 100 kilómetros, con un tiempo sencillamente escandaloso: 6 horas, 5 minutos y 35 segundos.
La hazaña ocurrió en Vilnius, su ciudad natal, donde Sorokin dio 61 vueltas a un circuito de poco más de 1,5 kilómetros. El dato que estremece: mantuvo un ritmo cercano a los 3:30 por kilómetro, un paso que en un 10K sería brillante y que en un maratón equivaldría a un tiempo de 2h34m15s. Pero él lo sostuvo durante 100 kilómetros.
Según los registros de Strava, incluso corrió 104,25 kilómetros, dejando claro que su cuerpo funciona a otra escala. Con esta marca, mejoró su propio récord anterior por seis segundos, el mismo que había conseguido en abril del año pasado.
Pero este logro no es un hecho aislado. Sorokin ya había dejado al mundo del running boquiabierto en septiembre, cuando en el Campeonato Europeo de Resistencia en Verona (Italia) batió el récord mundial de 24 horas: 319 kilómetros sin detenerse, corriendo durante un día entero a un ritmo promedio de 4:30 por kilómetro. Una cifra que parece sacada de la ciencia ficción.
Lo más increíble de su historia aparece cuando se mira el punto de partida. Sorokin empezó a correr a los 31 años, pesaba 100 kilos y su objetivo inicial era apenas ponerse en forma. Hoy, posee múltiples récords mundiales de ultradistancia y es considerado uno de los mejores corredores de resistencia del planeta.
No hubo celebraciones exageradas ni gestos teatrales al cruzar la meta. Apenas un gesto cansado y una frase que resume toda su filosofía:
“Todo se trata de paciencia.”
No es talento puro.
No es suerte.
Es disciplina llevada al límite humano.







