El 14 de enero de 1897, el guía suizo Matthias Zurbriggen alcanzó en completa soledad la cima del Aconcagua y se convirtió en la primera persona en lograrlo. A 129 años de aquel ascenso histórico, la fecha se recuerda como un hito fundacional del montañismo en América y como el inicio de una relación profunda entre la cordillera y quienes se atrevieron a explorarla.

La reconstrucción detallada de aquella expedición fue realizada por José Herminio Hernández, montañista, escritor y coronel retirado del Ejército Argentino, autor de numerosos trabajos sobre historia de montaña. A partir de investigaciones, documentos y experiencia propia, Hernández repasó los hechos que rodearon la primera cumbre y el contexto en el que se desarrolló una de las gestas más importantes del andinismo.
Zurbriggen integraba una expedición científico-deportiva liderada por el explorador Edward FitzGerald, organizada a fines del siglo XIX, cuando la alta montaña era territorio casi desconocido y cada intento implicaba riesgos extremos. Aunque el grupo avanzó en conjunto, fue el guía suizo quien finalmente logró alcanzar la cumbre en solitario, marcando un antes y un después en la historia del Aconcagua.
Antes de ese logro, la montaña ya había despertado interés internacional. El científico alemán Paul Güssfeldt había intentado llegar a la cima desde el lado chileno, convencido de que ese acceso era más corto y viable, aunque sin éxito. La expedición de FitzGerald, iniciada en 1896, fue la que permitió finalmente concretar el primer ascenso registrado.

Un mes después de la hazaña de Zurbriggen, el 13 de febrero de 1897, se alcanzó la segunda cumbre, realizada por una cordada integrada por el inglés Hector Arkwright y el italiano Nicola Lanti. Recién en 1906 se produjo la tercera ascensión, a cargo del suizo Robert Helbling. Durante décadas, las cumbres fueron esporádicas, hasta que el Aconcagua comenzó a consolidarse como un objetivo deportivo a mediados del siglo XX.
La mirada histórica de Hernández está atravesada por su propia experiencia en la montaña. A lo largo de su vida realizó seis ascensos al Aconcagua, incluida una exigente travesía por el glaciar de los Polacos, siempre desde una perspectiva deportiva y no comercial. Su vínculo con la cordillera comenzó durante su formación militar en la Escuela Militar de Montaña de Bariloche, donde luego fue instructor, jefe de unidades y director en 2004.
Además de su carrera militar, Hernández desarrolló una intensa labor como escritor e investigador. Comenzó a publicar en la década del ’90 con el objetivo de devolverle a la montaña parte de lo que le había dado. Es autor de seis libros, coautor de una enciclopedia polaca en dos tomos y de más de 100 artículos dedicados al andinismo, la historia y la vida en altura.
Hoy, a sus 72 años, continúa escribiendo y difundiendo la historia del Aconcagua, convencido de que la montaña no es solo un desafío deportivo, sino también un patrimonio histórico y cultural de alcance mundial, cuya memoria merece ser preservada.






