En pleno verano brasileño y con temperaturas elevadas, los animales del Bioparque de Río de Janeiro encontraron una forma tan efectiva como llamativa de combatir el calor: helados especialmente preparados para ellos. La iniciativa forma parte de las estrategias de bienestar animal que el parque implementa durante las olas de calor.
Los cuidadores elaboran estos helados con ingredientes naturales y adaptados a la dieta de cada especie, como frutas, verduras, agua y, en algunos casos, proteínas. Lejos de ser un simple “premio”, cumplen una función clave: ayudan a regular la temperatura corporal, estimulan el comportamiento natural de búsqueda de alimento y aportan hidratación extra en los días más calurosos.

La escena se repite en distintos sectores del bioparque. Grandes mamíferos, primates y otras especies reciben estos bloques congelados como parte de su rutina diaria de enriquecimiento ambiental. Para muchos animales, lamer, morder o manipular el hielo se convierte también en una actividad lúdica que reduce el estrés asociado al calor extremo.

Desde la institución explican que este tipo de prácticas se planifican cuidadosamente y están supervisadas por equipos veterinarios y de nutrición animal. Cada helado es diseñado según las necesidades fisiológicas de los animales, evitando azúcares añadidos o ingredientes que puedan resultar perjudiciales.
El Bioparque de Río de Janeiro, que funciona bajo un modelo de conservación y educación ambiental, utiliza estas acciones no solo para mejorar la calidad de vida de los animales, sino también para concientizar al público sobre el impacto del cambio climático y las altas temperaturas en la fauna.
En un verano cada vez más intenso, la imagen de animales disfrutando de helados se convirtió en un recordatorio visual de cómo los espacios de conservación buscan adaptarse a condiciones climáticas extremas, priorizando el bienestar animal sin perder de vista su rol educativo.






