Un lago completo desapareció de la noche a la mañana en Canadá y dejó perplejos tanto a científicos como a las comunidades locales. El hecho ocurrió en el norte de Quebec, donde el lago Rouge se vació de forma súbita y quedó reducido a un extenso lodazal, sin antecedentes documentados similares en lagos naturales no glaciares.
El fenómeno fue detectado por habitantes de la comunidad indígena de Waswanipi, quienes advirtieron que el lago —conocido por su pesca y sus playas de arena— ya no estaba. El agua no se evaporó ni se filtró lentamente: recorrió más de 10 kilómetros hasta un lago mayor, abriendo un nuevo canal de salida en el terreno. Las imágenes satelitales de la NASA, comparando junio de 2024 y junio de 2025, confirmaron el vaciamiento total.

Desde el punto de vista científico, el episodio se considera extraordinario. Especialistas lo clasifican como un drenaje brusco de lago, un evento extremadamente raro fuera de zonas glaciares o de embalses artificiales. La científica Diana Vieira, del Joint Research Centre de la Comisión Europea, lo describió como “absolutamente asombroso”, ya que el agua no utilizó desagües preexistentes, sino que rompió la ribera y creó una salida completamente nueva.
Las primeras hipótesis apuntan a una combinación de factores naturales. El lago estaba elevado y rodeado por orillas blandas, con un punto estructuralmente débil. A eso se sumó un invierno con abundantes nevadas y un deshielo primaveral acelerado, que aumentaron la presión del agua sobre un suelo ya saturado.
Sin embargo, los expertos advierten que la huella humana acumulada también pudo haber influido. Informes forestales señalan el impacto de incendios forestales recientes y de décadas de explotación maderera en la región. La pérdida de cobertura vegetal reduce la capacidad del suelo para absorber agua, eleva el nivel freático y debilita las riberas. El hidrólogo Younes Alila, de la Universidad de Columbia Británica, explicó que cualquier alteración del terreno, ya sea por el fuego o la tala, hace que el suelo permanezca saturado durante más tiempo.

Este tipo de dinámica, cada vez más frecuente en el norte de Canadá, enciende una señal de alerta: otros lagos con características similares podrían enfrentar colapsos repentinos en el futuro. La ciencia ahora busca entender si el caso del lago Rouge fue una excepción extrema o el anticipo de un fenómeno que podría repetirse.






