Un hallazgo tan inesperado como revelador sacudió a la comunidad científica: restos momificados de guepardos fueron encontrados en cuevas remotas de Arabia Saudita, conservados de manera natural gracias a las condiciones extremas del entorno. El descubrimiento no solo aporta nueva información sobre el pasado de estos grandes felinos, sino que también abre la puerta a futuros proyectos de conservación y posible reintroducción.
Los investigadores localizaron siete guepardos momificados de forma natural y decenas de restos óseos adicionales en una extensa red de cuevas. El ambiente seco, oscuro y fresco permitió una preservación excepcional de los tejidos, algo inédito en grandes felinos. Algunos de los restos tienen miles de años de antigüedad, mientras que otros corresponden a épocas mucho más recientes.

El análisis genético de estos animales permitió reconstruir su genoma completo, revelando que los guepardos que habitaban la península arábiga estaban estrechamente emparentados con subespecies que aún existen hoy, como el guepardo asiático y el del norte de África. Este dato resulta clave para entender la diversidad genética perdida y evaluar qué poblaciones actuales serían más compatibles para una reintroducción.

Los guepardos fueron parte del paisaje natural de la región hasta mediados del siglo XX, cuando desaparecieron por completo debido a la caza, la degradación del hábitat y la escasez de presas. El nuevo estudio sugiere que su extinción fue relativamente reciente y que el ecosistema podría, con las condiciones adecuadas, volver a albergar a estos felinos.
Además, el hallazgo desafía ideas previas sobre el comportamiento del guepardo: la presencia reiterada de restos en cuevas indica que estos animales habrían utilizado estos espacios como refugio, algo poco documentado hasta ahora.
Para los científicos, estas momias no solo cuentan una historia del pasado, sino que representan una oportunidad concreta para pensar el futuro de una de las especies más amenazadas del planeta.






