Un intenso enjambre sísmico volvió a poner al volcán Tupungatito bajo la lupa de los organismos de control de Argentina y Chile. Entre las 21 y las 23 del domingo 1 de febrero, se registraron 230 movimientos sísmicos en un lapso de apenas dos horas en la zona de influencia del macizo, ubicado en plena Cordillera de los Andes, sobre el límite entre ambos países.
Aunque este tipo de episodios no es inusual en volcanes activos, sí generó atención por la cantidad y concentración temporal de los eventos. El antecedente más cercano se remonta a marzo de 2025, cuando se detectó una situación similar durante el monitoreo regular.

Desde el Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV) del Segemar, su director Sebastián García explicó que, si bien el volcán se mantiene en alerta técnica verde, la actividad no pasa desapercibida. “No significa que no sea importante. No habíamos vuelto a tener actividad desde marzo del año pasado hasta esta seguidilla de sismos en tan corto tiempo”, señaló.
Según el reporte oficial, el evento de mayor magnitud alcanzó los 3,3 Mw (Magnitud de Momento), una escala similar a la Richter pero utilizada específicamente para fenómenos volcánicos. Las autoridades aclararon que no se detectaron cambios en la actividad superficial, ni variaciones en otros parámetros de monitoreo, y que no hubo afectación en territorio argentino ni reportes de percepción por parte de poblaciones cercanas.
El episodio motivó la emisión de Reportes Especiales de Actividad Volcánica tanto por parte del Senapred y Sernageomin en Chile como del Segemar en Argentina, especialmente por la cercanía del volcán a la comuna chilena de San José de Maipo, a unos 70 kilómetros de Santiago y próxima a la frontera con Mendoza.
Los especialistas remarcaron que un enjambre sísmico no implica necesariamente una erupción inminente, pero sí obliga a reforzar el seguimiento. “No hay indicios de un proceso de reactivación volcánica. Son eventos pequeños en un volcán que está a más de 100 kilómetros de las primeras localidades pobladas”, explicó García, buscando llevar tranquilidad a la población.
El Tupungatito es un estratovolcán activo de 5.603 metros de altura, ubicado a solo ocho kilómetros del volcán Tupungato, y forma parte de un complejo volcánico con antecedentes históricos. En el Ranking de Riesgo Volcánico de Argentina, figura dentro del grupo de riesgo elevado, aunque en el último lugar de esa lista.

Entre los principales peligros potenciales asociados al volcán se encuentran la generación de flujos de lava de corto o mediano alcance, la eyección de piroclastos balísticos y la posible formación de lahares, especialmente si una eventual erupción se produjera bajo los glaciares que rodean al macizo.
En cuanto a su historial, la última erupción significativa ocurrió entre 1958 y 1961, cuando una colada de lava se extendió casi dos kilómetros y se registró caída de ceniza en Argentina. El episodio más reciente fue en 1986, con una emisión débil de ceniza oscura que no generó impactos en la población.
Por el momento, el volcán permanece bajo vigilancia permanente, con monitoreo las 24 horas, mientras las autoridades de ambos países siguen de cerca su evolución ante cualquier cambio en su comportamiento.







