La bandera de Eldorado flameó en el punto más alto del continente americano. El pasado 28 de enero, el misionero Juan Andrés Wälti alcanzó la cima del Aconcagua, a 6.962 metros sobre el nivel del mar, luego de once días de expedición y años de preparación, en una gesta que despertó orgullo y emoción en toda la comunidad.
La travesía no fue sencilla. Durante casi dos semanas, Wälti enfrentó condiciones climáticas extremas, temperaturas bajo cero, fuertes vientos, baja presión de oxígeno y un terreno que exige al máximo tanto el cuerpo como la mente. Cada etapa del ascenso requirió resistencia física, concentración y una planificación precisa, claves para avanzar en un entorno donde cualquier error puede ser determinante.

Detrás del logro hubo años de entrenamiento y preparación mental, además de una estricta estrategia de aclimatación progresiva, con campamentos intermedios y pausas necesarias para adaptarse a la altura. La disciplina, la constancia y la pasión por el montañismo fueron los pilares que acompañaron al deportista durante todo el recorrido hasta la cumbre.
Más allá del desafío deportivo, la hazaña tuvo un fuerte valor simbólico. Al alzar la bandera de Eldorado en la cima del Aconcagua, Wälti llevó el nombre de su ciudad al lugar más alto de América, transformando el logro personal en un motivo de orgullo colectivo.

Desde la Municipalidad de Eldorado destacaron la importancia de la gesta y felicitaron al montañista por representar a la ciudad en un escenario tan emblemático. “Felicitaciones, Juan, y gracias por izar nuestra bandera en la cumbre del Aconcagua”, expresaron desde la comuna.
La imagen de la bandera ondeando a casi siete mil metros de altura quedó como un símbolo de identidad, esfuerzo y superación, e inspira a nuevas generaciones a perseguir sus sueños, romper límites y representar a Eldorado con compromiso y pasión.
La conquista de Juan Andrés Wälti ya forma parte de la historia de la ciudad, llevando su nombre, literalmente, a lo más alto del continente.







