Rescatan del fondo del Mediterráneo el mítico Faro de Alejandría, una de las 7 maravillas del mundo antiguo

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Después de más de 1.600 años sumergido, el legendario Faro de Alejandría comienza a emerger nuevamente del fondo del Mar Mediterráneo. Un equipo internacional de arqueólogos logró rescatar 22 bloques monumentales, algunos de hasta 80 toneladas, que formaron parte de una de las siete maravillas del mundo antiguo, en lo que ya es considerado uno de los descubrimientos más impactantes de la arqueología submarina moderna.

La operación se realizó en junio de 2025 en el puerto oriental de Alejandría, Egipto, y es el resultado de tres décadas de investigación continua iniciadas en 1994. El hallazgo forma parte del ambicioso proyecto PHAROS, cuyo objetivo no es solo recuperar restos físicos, sino reconstruir digitalmente el faro y revelar los secretos de su ingeniería.

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Entre las piezas rescatadas se identificaron dinteles, jambas, losas del umbral de acceso, pavimento original y restos de un pilono egipcio desconocido hasta ahora. Uno de los aspectos que más sorprendió a los expertos es la puerta monumental, que combina estilo egipcio con técnicas constructivas griegas, un reflejo directo del carácter multicultural de la Alejandría helenística, epicentro del conocimiento y el comercio del mundo antiguo.

El Faro de Alejandría, construido a comienzos del siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo I Sóter y diseñado por Sóstrato de Cnido, fue durante siglos la estructura más alta jamás construida por el ser humano, con una altura estimada de 100 metros. Su función iba mucho más allá de guiar a los navegantes: era un símbolo de poder, ciencia y dominio marítimo. Su diseño, con una base cuadrada, una sección octogonal y una cúpula circular coronada por fuego, logró resistir terremotos, tormentas y la erosión marina durante más de 1.600 años.

El final llegó tras una serie de sismos entre los siglos X y XIV, siendo el terremoto de 1303 el golpe definitivo. Décadas después, en 1477, las piedras que aún quedaban en pie fueron reutilizadas para construir el Fuerte Qaitbay, que hoy ocupa el mismo lugar donde alguna vez se alzó la maravilla.

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Lo más revolucionario del proyecto no está solo en el rescate físico, sino en lo que viene ahora. Gracias a la colaboración con la Fundación Dassault Systèmes, los bloques serán escaneados en 3D mediante fotogrametría de alta precisión y ensamblados virtualmente junto a más de 100 fragmentos ya digitalizados en el fondo marino. El resultado será un “gemelo digital” del Faro de Alejandría, capaz de mostrar cómo funcionaba, cómo se iluminaba y por qué logró mantenerse en pie durante tantos siglos.

Para los especialistas, este hallazgo permitirá comprender cómo se transportaban y elevaban bloques de 80 toneladas sin maquinaria moderna, cómo se construyó una torre colosal sobre terreno costero y cómo se desarrollaron sistemas de iluminación visibles a kilómetros de distancia. Pero también ofrece algo más profundo: una ventana única al mundo antiguo, a su ingeniería, su fusión cultural y su capacidad de crear obras que desafiaron al tiempo.

En plena era digital, el renacimiento del Faro de Alejandría no solo rescata una maravilla perdida, sino que redefine la manera en que la humanidad puede reconstruir su pasado cuando la historia parecía definitivamente hundida bajo el mar.

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