El inicio de 2026 quedó marcado por un fenómeno poco habitual en Centroamérica: una seguidilla de temperaturas inusualmente bajas que rompieron registros históricos y alteraron la rutina de una región acostumbrada al calor. Lejos de tratarse de un evento aislado, los especialistas advierten que el frío persistirá durante los próximos días debido a la alteración severa del vórtice polar, un sistema atmosférico de escala global.
Según explican los meteorólogos, el vórtice polar es una extensa masa de baja presión y aire extremadamente frío que normalmente se mantiene estable sobre el Polo Norte durante el invierno boreal. Sin embargo, cuando esta estructura se debilita o se desestabiliza, el aire gélido puede desplazarse hacia latitudes más bajas, alcanzando regiones que rara vez experimentan este tipo de condiciones, como América Central.

Durante las primeras semanas del año, este fenómeno provocó descensos térmicos poco comunes, con madrugadas frías, vientos intensos y una sensación térmica inusual para la zona. La intensidad del episodio superó la de años recientes y ya quedó registrada como una de las olas de frío más significativas en los archivos meteorológicos centroamericanos.
En El Salvador, el Ministerio de Medio Ambiente (MARN) emitió una alerta por temperaturas frías y vientos en todo el país. Los informes oficiales indican que las zonas altas registran mínimas de entre 3 °C y 11 °C, valores excepcionales para el territorio salvadoreño. En los valles interiores, las temperaturas oscilan entre 12 °C y 18 °C, mientras que la zona costera mantiene mínimas algo más templadas, entre 19 °C y 22 °C. A esto se suma la presencia de vientos constantes, con ráfagas que pueden alcanzar los 40 km/h, especialmente en áreas elevadas.
El panorama es similar en Guatemala, donde el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) reportó la persistencia de un sistema de alta presión que refuerza las condiciones frías al amanecer. Se esperan nuevos descensos térmicos en los próximos días, con cielos mayormente despejados en gran parte del país y posibles lloviznas en el Caribe guatemalteco.
En Honduras, la situación llevó a la declaración de alerta por parte de la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO), ante la llegada de un nuevo frente frío que afecta a gran parte del territorio nacional. Las autoridades advirtieron sobre temperaturas mínimas de entre 14 °C y 17 °C en el interior del país y máximas moderadas en ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula. En el litoral caribeño se esperan lluvias ligeras a moderadas, con riesgo de acumulaciones localizadas y vientos que también podrían superar los 40 km/h.

Aunque los servicios meteorológicos anticipan que, hacia la próxima semana, las temperaturas podrían experimentar un leve ascenso, incluso de hasta 4 °C por encima de los valores habituales, el frío no desaparecerá de inmediato. La persistencia del fenómeno mantiene en alerta a las autoridades, especialmente por su impacto en niños, adultos mayores y comunidades vulnerables, poco preparadas para este tipo de episodios.
De cara a los próximos meses, los especialistas coinciden en que el calor característico de Centroamérica regresará con el cambio de estación. Sin embargo, la fuerza y rapidez con la que se desarrolló esta ola polar despertó el interés de la comunidad científica. El colapso del vórtice polar fue descrito como inusualmente violento, lo que abre nuevas preguntas sobre la variabilidad climática y la frecuencia de eventos extremos en regiones tradicionalmente ajenas a estos escenarios.
Este episodio deja una señal clara: el clima en Centroamérica está mostrando comportamientos cada vez más impredecibles, y fenómenos que antes parecían imposibles hoy forman parte de la realidad. Mientras tanto, el frío sigue presente y las autoridades insisten en la prevención, la información oficial y el cuidado de la población frente a un invierno que, para muchos, llegó donde nunca solía hacerlo.







