Lo que empezó como un viaje soñado por Escocia terminó en una experiencia digna de película. Niki Ghofranian y Ritta Nielsen, dos hermanas estadounidenses, quedaron atrapadas dentro del castillo de Dunstaffnage después del horario de cierre y tuvieron que ser rescatadas por la policía y los bomberos.
El episodio ocurrió el 5 de junio de 2019, cuando ambas celebraban sus cumpleaños —55 y 66— con un recorrido por castillos históricos. Dunstaffnage, una fortaleza del siglo XIII ubicada cerca de Oban, las cautivó por completo: muros de piedra, vistas al agua y un silencio casi místico. Tanto, que perdieron la noción del tiempo.
Cuando regresaron a la entrada, la enorme puerta medieval estaba cerrada con cerrojos. No había anuncios claros ni personal a la vista. Al principio rieron, incrédulas. Después llegó la preocupación: Niki tenía poca batería en el teléfono y Ritta no llevaba celular. La idea de pasar la noche en el castillo empezó a parecer real.
Niki logró llamar a la policía local, aunque pronunciar “Dunstaffnage” no fue tarea fácil. También avisó a su esposa desde Estados Unidos. Mientras tanto, inspeccionaron posibles salidas, compartieron chocolates con licor y evaluaron dormir dentro de la torre, esquivando palomas que habían tomado una sala como refugio.
El giro llegó cuando Niki, desde las murallas, gritó a una niña que pasaba por el bosque cercano. Minutos después, la menor volvió con su madre, quien contactó a Historic Environment Scotland, la entidad que gestiona el castillo. Poco después, sirenas y luces rompieron el silencio.
La policía y los bomberos evaluaron romper la puerta, pero Niki se negó: “Amo la historia, no rompan el castillo”. Finalmente, guiando a Ritta desde adentro, lograron forzar los pestillos sin causar daños. Las hermanas salieron entre aplausos y risas, y hasta posaron para fotos con los rescatistas.
Según los administradores, el castillo no sufrió daños y el incidente sirvió para reforzar los protocolos de cierre. Días después, la historia se volvió noticia en Escocia y acompañó a las hermanas el resto del viaje. De regreso en EE.UU., Niki enmarcó el recorte del diario como recuerdo.
Hoy lo cuentan con humor y una lección clara: prestar atención a los horarios. Ritta incluso se compró un reloj con alarma para no repetir la experiencia. Aun así, ambas coinciden en algo: Escocia las marcó para siempre.
“Siempre seré la chica que se quedó encerrada en un castillo”, resume Niki.






