Descubren un castillo del siglo VIII que permaneció oculto bajo una colina durante siglos

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Un equipo de arqueólogos descubrió en el valle de Huerna, Asturias, los restos de un castillo construido en el siglo VIII que había quedado literalmente enterrado bajo una colina y perdido para la historia durante más de 800 años. El hallazgo confirma que se trata del segundo castillo medieval más antiguo del Reino de Asturias, solo por detrás de la fortaleza de Gauzón.

La fortaleza, conocida como Castichu de Tiós, fue levantada por la nobleza local en un contexto de fuerte inestabilidad, cuando el avance musulmán por la península ibérica obligó a reforzar antiguos asentamientos defensivos. En lugar de construir desde cero, las élites del Huerna reocuparon un castro astur anterior, lo reforzaron con murallas y torres y lo transformaron en un enclave feudal clave para el control del territorio.

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Ubicado a 766 metros de altitud, el castillo dominaba visualmente todo el valle y contaba con un sofisticado sistema defensivo que combinaba elementos naturales y artificiales: vaguadas usadas como fosos, desniveles del terreno y contrafosos excavados en la roca. La cima de la colina fue aterrazada para la construcción, aunque hoy aparece muy deformada por trabajos posteriores de cantería.

Los análisis de carbono 14 indican que el lugar ya había sido ocupado entre los siglos III y IV, en plena decadencia del Imperio romano, cuando bandas conocidas como bagaudas —formadas por desertores, esclavos y forajidos— azotaban la región. Siglos más tarde, el enclave volvió a cobrar protagonismo como fortaleza medieval, manteniéndose activo hasta el siglo XIII, momento en el que desapareció de los registros históricos.

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Las excavaciones también revelaron restos óseos de animales y datos clave sobre la dieta aristocrática de sus habitantes, incluyendo el consumo de lechón, un alimento reservado a las élites y poco habitual entre la población común de la época.

El descubrimiento se realizó en el marco del Proyecto Pintaius, una iniciativa que busca catalogar todos los castros del valle de Huerna y que ya identificó cerca de 500 emplazamientos fortificados en la región. Para los especialistas, este castillo no solo reescribe la historia defensiva de Asturias, sino que confirma la importancia estratégica del valle en los orígenes del reino medieval asturiano.

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