En una decisión que marca un antes y un después para la protección animal en Asia, la República de Corea prohibió oficialmente la cría de osos destinados a la extracción de bilis. La medida entró en vigor el 1 de enero de 2026 y pone fin a una práctica que durante años mantuvo a estos animales confinados en diminutas jaulas, sometidos a dolor y sufrimiento.
El anuncio representa una victoria histórica tras décadas de activismo impulsado por organizaciones como World Animal Protection, que desde hace más de 30 años trabaja para proteger a los osos en distintas partes del mundo.

Décadas de lucha contra la industria de la bilis de oso
Desde 2003, World Animal Protection colaboró con Green Korea United (GKU) para desmantelar la industria de la bilis de oso en Corea del Sur. A través de campañas públicas, incidencia política y presión social, lograron que el gobierno implementara medidas clave.
Uno de los pasos más importantes fue la puesta en marcha de un programa de esterilización en las granjas de osos, con el objetivo de evitar nuevos nacimientos en cautiverio. La estrategia buscó garantizar que esta sea la última generación de animales explotados, permitiendo una reducción progresiva de la población cautiva y facilitando su atención en mejores condiciones.
Qué establece la nueva prohibición
Con la entrada en vigor de la ley, queda prohibida la posesión, reproducción y comercio de osos y sus partes. Las infracciones estarán sujetas a multas y sanciones penales.
El gobierno otorgó un período de gracia de seis meses para permitir la transición de los animales que aún permanecen en granjas. Durante este tiempo, se buscará su reubicación en instalaciones adecuadas.
El desafío pendiente: garantizar el bienestar de los osos sobrevivientes
Si bien la prohibición es celebrada como un avance crucial, las organizaciones advierten que una ley no garantiza automáticamente el bienestar de los animales que siguen en cautiverio.
Algunos osos ya fueron trasladados a santuarios construidos por el gobierno o gestionados por ONGs. Sin embargo, todavía existe una escasez de instalaciones con capacidad suficiente para albergar a todos los ejemplares que permanecen bajo control de criadores.

Por eso, tanto World Animal Protection como Green Korea United instaron a las autoridades a reforzar las políticas de protección y ampliar la red de santuarios para asegurar que los osos puedan vivir el resto de sus vidas con dignidad, seguridad y libres de sufrimiento.
Un posible modelo para toda Asia
Activistas y especialistas consideran que el caso de Corea del Sur puede convertirse en un modelo regional para erradicar la cría de osos con fines comerciales en otros países asiáticos donde la extracción de bilis aún persiste.
La decisión no solo representa el cierre de una industria cuestionada por su crueldad, sino también un mensaje contundente: después de años de presión y compromiso sostenido, el cambio es posible cuando la protección animal se convierte en una prioridad de Estado.







