En un planeta donde el aumento del nivel del mar es una de las mayores amenazas del cambio climático, un nuevo estudio advierte un escenario totalmente opuesto en Groenlandia: allí, el océano podría retroceder hasta 2,5 metros hacia el año 2100.
La investigación, publicada en Nature Communications, señala que varias zonas de la isla ártica experimentarán una caída significativa del nivel relativo del mar, en contraste con la tendencia global de inundaciones y avance costero.
¿Por qué ocurre este fenómeno?

Aunque el calentamiento global está provocando la expansión térmica de los océanos y el derretimiento de glaciares en todo el mundo, Groenlandia vive una situación excepcional por dos factores clave:
- Rebote isostático glacial: al perder masa la enorme capa de hielo que cubre cerca del 80% de su superficie —unas 200.000 millones de toneladas anuales— el suelo se eleva lentamente, como si recuperara su forma original.
- Menor atracción gravitacional: cuando el hielo era más masivo, ejercía una fuerte atracción sobre las aguas cercanas. Al reducirse esa masa, el océano literalmente se “aleja” de la costa.
El resultado es un descenso progresivo del nivel relativo del mar alrededor de la isla.
Las cifras que preocupan
Según el estudio, en un escenario optimista de bajas emisiones, el nivel del mar podría caer 0,9 metros hacia 2100. En el escenario más adverso, la disminución alcanzaría 2,5 metros o más en algunos puntos.
En ciudades como Tasiilaq, el asentamiento más grande de la costa oriental, la caída podría rondar los 1,4 metros. En Nuuk, la capital, el descenso sería menor, alrededor de 0,83 metros, debido a diferencias geológicas.
Entre el 20% y el 40% de esta transformación estaría vinculada a la capacidad viscosa de la Tierra para deformarse lentamente tras la pérdida de hielo, un factor que pocas veces se incluye en los modelos globales.
Un desafío inesperado
Lejos de ser una buena noticia, el retroceso del mar implicará enormes desafíos para la isla, donde casi toda su población —unas 60.000 personas— vive en zonas costeras y depende del océano para el transporte, la pesca y la economía local.

El descenso del nivel del agua podría:
- Dejar inservibles muelles y puertos actuales.
- Exponer bancos de arena y reducir canales profundos.
- Dificultar la navegación de embarcaciones grandes.
- Alterar ecosistemas marinos cercanos a la costa.
En un mundo que se prepara para contener el avance del mar, Groenlandia deberá hacer lo contrario: adaptarse a su retirada. Rediseñar infraestructuras portuarias, replantear rutas de navegación y reorganizar la actividad pesquera serán medidas clave frente a una transformación costera sin precedentes.
Mientras muchas regiones luchan contra la inundación, esta isla del Ártico se enfrenta a un fenómeno igual de disruptivo: el mar se aleja, y con él, cambia para siempre la forma de vivir junto a la costa.







