El histórico problema de contaminación del Lago San Roque podría encontrar una solución innovadora. Investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba impulsan dos proyectos científicos que combinan imágenes satelitales, nanotecnología y reutilización de algas para sanear este espejo de agua clave para la provincia.
Ubicado junto a Villa Carlos Paz, el lago no solo es un atractivo turístico, sino que abastece al 70% de la ciudad de Córdoba. Sin embargo, arrastra más de 50 años de contaminación, principalmente por un proceso de eutrofización, es decir, acumulación excesiva de sedimentos, algas y cianobacterias.

Estas últimas representan un riesgo sanitario: generan toxinas, provocan mortandad de peces, malos olores y manchas verdes en la superficie del agua.
Satélites y nanopartículas contra las toxinas
El primer proyecto propone detectar los “blooms” (explosiones de algas) mediante monitoreo satelital y luego intervenir con nanocatalizadores activados por luz solar que degradan las toxinas en compuestos inocuos como agua, dióxido de carbono y oxígeno.
La iniciativa es fruto de una colaboración entre el Instituto Gulich (UNC–Comisión Nacional de Actividades Espaciales) y el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología de Cataluña (ICN2), junto con equipos del Conicet y otras instituciones.
El objetivo a futuro es desarrollar una plataforma automatizada capaz de detectar vía satélite dónde se está formando un bloom y dirigir hacia allí un sistema con nanocatalizadores que actúe de manera localizada.
En laboratorio se realizarán las primeras pruebas para luego aplicar los compuestos directamente sobre agua del lago y evaluar su eficacia sin afectar su calidad.

De problema ambiental a oportunidad económica
El segundo proyecto apunta a no “combatir” las algas, sino darles valor productivo. Actualmente, gran parte de la biomasa extraída del lago termina en enterramientos sanitarios. La propuesta es transformarla en energía, bioinsumos u otros productos que impulsen la bioeconomía cordobesa.
La iniciativa busca articular con cámaras empresariales del sector energético y agroalimentario para convertir la explosión de algas en una oportunidad dentro de un modelo de economía circular.
Además, se desarrollarán modelos de inteligencia artificial para anticipar cuándo y dónde se producirán las proliferaciones de algas, optimizando su extracción y posterior aprovechamiento.
Ambos proyectos forman parte de un convenio entre el Gobierno de la provincia de Córdoba y las instituciones científicas involucradas. El primero ya fue firmado y el segundo está próximo a recibir financiamiento.
Si las pruebas resultan exitosas, el Lago San Roque podría convertirse en un ejemplo de cómo la ciencia, la tecnología espacial y la innovación local pueden transformar una crisis ambiental en una solución sostenible.







