Un detalle mínimo en el Museo Nacional de Bellas Artes reabre el debate sobre una momia egipcia

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Una observación casi imperceptible en un sarcófago expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes volvió a encender una discusión histórica: ¿podría tratarse de una momia de origen real?

La institución presenta actualmente una muestra antológica de egiptología y egiptofilia, con más de 180 piezas entre sarcófagos auténticos, papiros, estatuillas y máscaras funerarias. En ese contexto, un detalle detectado durante la inauguración abrió una nueva línea de investigación sobre el origen, el estatus social y las técnicas de embalsamamiento de una de las momias exhibidas.

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El enigma del porta barbas de Osiris

La especialista en museología Amalia Frontini explicó que el elemento clave es un porta barbas, un adorno jerárquico asociado al dios Osiris y utilizado simbólicamente por los monarcas.

“Un porta barbas significa un adorno que se apoyaba en el mentón y se sujetaba desde las orejas. Solamente el dios Osiris tiene porta barbas. Por lo tanto, si alguien en su ataúd tiene un porta barbas es porque fue alguien muy importante”, señaló.

La teoría fue advertida inicialmente por su colega Víctor Cardoso, quien detectó el detalle en la momia masculina expuesta. El nombre inscrito en el sarcófago —Hor-Uach— reforzó la hipótesis. “Hor significa Horus y Uach es un tallito de papiro que reverdece”, explicó Frontini, quien destacó que el nombre fue rastreado en listas reales del antiguo Egipto.

En las primeras dinastías, los monarcas se proclamaban “Horus en la Tierra”, lo que añade un componente simbólico a la inscripción traducida como “Horus, el que reverdece”.

Técnicas de embalsamamiento y postura real

El análisis tomográfico realizado en 2010 por la doctora Sonia Lesic aportó datos relevantes. La momia presenta evisceración por el lado izquierdo, extracción de órganos y del cerebro por la nariz, procedimientos asociados a técnicas de embalsamamiento complejas.

Además, la postura del cuerpo —con los brazos cruzados, al modo de Osiris— coincide con representaciones reales. Según Frontini, el estado óseo intacto, sin señales de trabajos forzados ni heridas de batalla, debilita la hipótesis de que haya sido un campesino o soldado, como se sostuvo en evaluaciones anteriores.

No obstante, desde el museo mantienen cautela: también podría tratarse de una persona de rango inferior que reunió recursos para acceder a un ritual funerario de alto nivel. El diseño del sarcófago, de factura antigua y despojada, agrega otra capa de complejidad al análisis.

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Una historia que comenzó en 1888

La presencia de estas momias en Argentina se remonta a fines del siglo XIX. En 1888, Dardo Rocha, fundador de la ciudad de La Plata, viajó a Egipto y adquirió tres momias —una masculina, una femenina y la de un supuesto niño— para el entonces Museo de Ciencias Naturales.

Décadas después, estudios con tomografía revelaron que la momia infantil era en realidad un paquete funerario, una práctica fraudulenta relativamente frecuente en la antigüedad para quienes aspiraban a un entierro prestigioso.

Hoy, en el Museo Nacional de Bellas Artes, se exhiben la momia masculina y el llamado “falso niño”. El porta barbas se encuentra en el sarcófago del varón.

Debate abierto

Si se confirmara el origen real del porta barbas, podría tratarse del ejemplar más antiguo conocido. Sin embargo, la hipótesis aún no fue presentada en un artículo científico y genera resistencias dentro de la comunidad internacional.

La discusión recién comienza. Y todo partió de un detalle mínimo que, a ojos atentos, volvió a poner en escena un interrogante milenario: quién fue realmente el hombre detrás del nombre Hor-Uach.

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