Un equipo de arqueólogos identificó una cámara oculta en el complejo de la Cueva de Gorham, en Gibraltar, que permaneció sellada por sedimentos durante aproximadamente 40.000 años. El hallazgo abre una oportunidad única para estudiar restos arqueológicos en su contexto original e intacto.
La investigación fue liderada por el profesor Clive Finlayson, del Gibraltar National Museum, reconocido especialista en neandertales. Según los primeros informes, la cámara contiene sedimentos no alterados, huesos de animales y artefactos, lo que podría aportar nueva información sobre los últimos grupos neandertales que habitaron el sur de Europa antes de su desaparición.
El complejo de Gorham, declarado Patrimonio de la Humanidad, ya había proporcionado herramientas líticas, restos de fauna consumida y evidencias de comportamiento simbólico. Sin embargo, esta nueva cámara, al haber permanecido aislada durante milenios, reduce el riesgo de mezclas o alteraciones típicas de yacimientos erosionados.

Por el momento, no se han confirmado esqueletos humanos completos, pero los investigadores consideran que los materiales hallados pueden ser clave para afinar la cronología de la extinción neandertal y comprender mejor sus hábitos.
El debate sobre la desaparición neandertal
La mayoría de los estudios sitúan la desaparición de los neandertales entre hace 39.000 y 37.000 años en la mayor parte de Europa, aunque en el sur de la península ibérica —incluyendo Gibraltar— su presencia pudo extenderse durante más tiempo.

El debate científico ya no se centra únicamente en si la causa fue la competencia con Homo sapiens o los cambios climáticos. La hipótesis más aceptada apunta a una combinación de factores: poblaciones pequeñas y fragmentadas, presión ambiental, diferencias tecnológicas y contacto —incluido mestizaje— con los humanos modernos.
Más que un reemplazo abrupto, los expertos describen un proceso gradual de miles de años en el que pequeñas ventajas demográficas y culturales inclinaron la balanza.
El estudio de esta cámara sellada podría aportar nuevas piezas a uno de los mayores enigmas de la prehistoria europea.








