A más de 2.900 metros sobre el nivel del mar, en el corazón de los Andes del sur peruano, la ciudad de Andahuaylas ya inició la cuenta regresiva para una de las celebraciones culturales más importantes del mundo andino: el Pukllay 2026.
Programado para el 12, 13 y 14 de marzo de 2026, el encuentro reunirá danzas tradicionales, música ancestral, rituales comunitarios y delegaciones internacionales en una fiesta que trasciende el espectáculo y pone en el centro la identidad de los pueblos originarios del Perú.

Un carnaval con raíces profundas
El Pukllay —palabra quechua que significa “juego” o “celebración festiva”— nació hace casi dos décadas como una iniciativa para preservar las expresiones del carnaval andino, muchas transmitidas de generación en generación.
A diferencia de los grandes carnavales urbanos de América Latina, aquí el foco no está en el show masivo, sino en la memoria viva de las comunidades.
En el mundo andino, el carnaval coincide con el cierre del ciclo de lluvias y con celebraciones ligadas a la fertilidad de la tierra. Muchas de las danzas representan escenas agrícolas, agradecimientos a la Pachamama (Madre Tierra) y rituales que combinan raíces prehispánicas y coloniales.
Cada comparsa encarna a una comunidad específica. Cada traje bordado a mano y cada máscara sintetizan siglos de historia.
De encuentro regional a vitrina internacional
Con el paso de los años, el Pukllay dejó de ser un evento estrictamente regional para proyectarse a nivel nacional e internacional.
La edición 2026 espera superar los 30 mil visitantes, entre turistas, investigadores culturales y delegaciones de distintas regiones del país.
Además, participarán representantes de Ecuador, México, Bolivia, Japón, Senegal y Chile, consolidando al encuentro como un espacio de intercambio intercultural en un contexto global donde muchas tradiciones enfrentan procesos de homogeneización.
Impacto económico y descentralización cultural

Durante los días del evento, la actividad hotelera, gastronómica y comercial se multiplica. Productores agrícolas, artesanos y emprendedores locales encuentran en el Pukllay una plataforma concreta para dinamizar la economía regional.
Las autoridades locales también destacan que este encuentro fortalece la descentralización cultural en un país donde gran parte de la oferta turística suele concentrarse en Lima. En ese sentido, Andahuaylas se posiciona como un polo cultural clave del sur andino.
Sabores que también cuentan historia
La identidad del Pukllay no solo se expresa en la danza y la música, sino también en la gastronomía. Durante el lanzamiento oficial se ofrecieron platos tradicionales como la pachamanca (cocción ancestral bajo tierra), el puchero andahuaylino, sopa chairo, cuy chactado, trucha frita y picante de quinua.
Cada receta refleja la relación directa con el territorio: productos de altura, técnicas heredadas y una economía ligada al entorno natural. En el mundo andino, la comida no acompaña la fiesta: forma parte de ella.
Con la cuenta regresiva en marcha, Andahuaylas se prepara para demostrar que el carnaval andino no es una postal exótica, sino una tradición viva que sigue creciendo desde sus propias raíces y que, en 2026, volverá a poner al sur del Perú en el centro del mapa cultural.








