El estado de Alaska puso en marcha una controvertida estrategia para frenar el colapso del rebaño Mulchatna: entre 2022 y 2025 abatió cerca de 200 osos —principalmente grizzlies— y 20 lobos en el suroeste del territorio.
La medida, impulsada por el Alaska Department of Fish and Game, busca aumentar la supervivencia de las crías de caribú en las zonas de reproducción. El rebaño Mulchatna pasó de unos 200.000 ejemplares en la década de 1990 a apenas 12.000 en 2022. Tras la prohibición de la caza de caribú y el control de depredadores, la población subió a 16.000, un 30% más.

Sin embargo, científicos y organizaciones ambientalistas cuestionan que la mejora se deba exclusivamente a la eliminación de depredadores. Grupos como Alaska Wildlife Alliance y Center for Biological Diversity denunciaron al estado por considerar que el programa carece de suficiente respaldo científico y pone en riesgo el equilibrio ecológico.

Varios biólogos sostienen que factores como la malnutrición, enfermedades como la brucelosis y el impacto del cambio climático podrían ser causas más determinantes del declive. Datos de la National Oceanic and Atmospheric Administration indican que las poblaciones de caribú del Ártico cayeron un 65% en las últimas décadas.
En paralelo, comunidades indígenas defienden la intervención por motivos de seguridad alimentaria. En regiones aisladas, donde los alimentos importados son costosos, el caribú es clave para la subsistencia y la cultura local.
El debate seguirá abierto al menos hasta 2028, cuando el Alaska Board of Game revise la autorización del programa. Mientras tanto, la caza de caribú permanece prácticamente suspendida.









