Arabia Saudita avanza con uno de los proyectos más ambiciosos de la arquitectura moderna: la Jeddah Tower, un coloso que promete alcanzar los 1.001 metros de altura y convertirse en el edificio más alto del mundo, superando al actual rey de los rascacielos, el Burj Khalifa de Dubái.
Si cumple con los plazos previstos, la megaestructura abriría sus puertas en 2028, aunque algunos cálculos más conservadores ubican su inauguración entre 2029 y 2030. Cuando eso ocurra, no solo romperá un récord histórico: también marcará un nuevo capítulo en la competencia global por construir cada vez más alto, más rápido y más espectacular.
Hasta ahora, el Burj Khalifa, con sus 828 metros, sigue siendo el edificio más alto del planeta. Pero la futura torre saudí apunta a destronarlo con una diferencia de casi 200 metros, un salto gigantesco incluso para los estándares de la ingeniería contemporánea.
El rascacielos se levantará en Yeda (Jeddah), la segunda ciudad más grande de Arabia Saudita, ubicada sobre la costa del Mar Rojo. Allí formará parte de un gigantesco desarrollo urbano conocido como Jeddah Economic City, un megaproyecto pensado para transformar la ciudad en un nuevo polo internacional de negocios, turismo y lujo.
Antes de ser conocida como Jeddah Tower, la obra fue presentada bajo otros nombres, como Kingdom Tower, e incluso en una etapa temprana se habló de una ambiciosa Mile-High Tower, con la idea de alcanzar una milla de altura. Sin embargo, los estudios de suelo realizados años atrás obligaron a rediseñar el proyecto y ajustar la meta final a 1.001 metros, una cifra que igual la mantendría por encima de cualquier edificio existente.
El proyecto fue anunciado oficialmente en 2011 y desde el principio fue presentado como una apuesta monumental para posicionar a Arabia Saudita en el centro del mapa global de la arquitectura. La inversión inicial rondó los 2.200 millones de dólares, aunque el costo total del desarrollo urbano que la rodea es muy superior.

Detrás de la iniciativa aparece el príncipe saudí Alwaleed bin Talal, mientras que el diseño arquitectónico fue encargado al prestigioso estudio Adrian Smith + Gordon Gill Architecture, el mismo vinculado a otras megaobras de escala global. No es un dato menor: Adrian Smith fue uno de los arquitectos involucrados también en el diseño del Burj Khalifa, por lo que la nueva torre tiene algo de revancha simbólica.
La estética del edificio está inspirada en la naturaleza del desierto. Según sus diseñadores, la forma general remite a las hojas de plantas autóctonas que emergen del suelo y se elevan hacia el cielo, separándose en la parte superior. La idea busca fusionar paisaje, biología y tecnología en una única silueta vertical, futurista y orgánica al mismo tiempo.
Pero detrás de su apariencia elegante hay un desafío técnico descomunal. La Jeddah Tower tendrá 252 pisos y requerirá una estructura capaz de soportar vientos extremos, altas temperaturas y condiciones de salinidad por su cercanía al mar. Para eso, su diseño contempla una base triangular, una solución clave para mejorar la estabilidad y reducir el impacto de las ráfagas sobre la estructura.
Solo en su fase inicial, el proyecto necesitó alrededor de 80.000 toneladas de acero y 500.000 metros cúbicos de hormigón. Sus cimientos, además, alcanzan una profundidad de 60 metros, especialmente preparados para resistir las complejidades del terreno y la presencia de agua salada en el subsuelo costero.
Uno de los datos que más sorprende es su sistema de movilidad interna. La torre contará con 58 ascensores, una cifra impresionante incluso para un edificio de estas dimensiones. Aun así, llegar a la parte más alta demandará alrededor de 15 minutos, lo que da una idea del tamaño descomunal de la obra.
Y no se trata solo de un récord de altura. La Jeddah Tower está pensada como un edificio de uso mixto ultra premium. En su interior habrá un hotel Four Seasons, departamentos de lujo, oficinas corporativas, residencias exclusivas y una de las mayores joyas del proyecto: una plataforma de observación ubicada a 800 metros de altura, que promete convertirse en la más alta del mundo.
Esa terraza panorámica podría transformarse en uno de los nuevos grandes atractivos turísticos del planeta, ofreciendo vistas privilegiadas sobre el Mar Rojo y el horizonte urbano de Jeddah desde una altura casi inimaginable.
La historia del proyecto, sin embargo, estuvo lejos de ser lineal. Aunque la preparación del terreno comenzó en 2012 y la construcción arrancó en 2013, la obra sufrió una larga interrupción en 2018 debido a problemas financieros, administrativos y cambios dentro del contexto económico del país. Durante años, la torre quedó en una especie de limbo, alimentando dudas sobre si alguna vez llegaría a completarse.

Pero en 2025, la construcción fue reactivada oficialmente y desde entonces volvieron a reportarse avances significativos, lo que reavivó el interés internacional por un edificio que muchos ya consideraban congelado.
Más allá de si finalmente abre en 2028 o se estira hasta 2030, la Jeddah Tower ya se perfila como uno de los símbolos más impactantes del nuevo urbanismo saudí, en un país que viene apostando fuerte por megaproyectos futuristas, desarrollos turísticos gigantes y obras pensadas para redefinir su imagen global.
Si logra completarse como está previsto, el edificio no solo superará al Burj Khalifa: será la primera torre de la historia en superar el kilómetro de altura, una barrera que durante décadas pareció casi imposible de alcanzar.
En otras palabras, Arabia Saudita no quiere simplemente tener el edificio más alto del mundo. Quiere construir uno que cambie para siempre la escala de lo que la humanidad cree posible.









