Vivir gratis en una granja de Sierra Nevada: buscan voluntarios para ayudar con el campo

john-y-sarah-jugando-con-voluntarios
Redactora
¡Valora esto!

Una pareja de jubilados ingleses ofrece alojamiento y comida a quienes quieran vivir durante unas semanas en una granja aislada de Sierra Nevada, en Granada, a cambio de colaborar con distintas tareas de mantenimiento, jardinería y cuidado del huerto.

La propuesta funciona a través de Workaway y no se presenta como un empleo convencional, sino como un intercambio cultural. John y Sarah, ambos mayores de 60 años y residentes en España desde hace más de tres décadas, reciben voluntarios desde hace 16 años y ya han alojado a más de 400 personas.

Según explican en su perfil, buscan compartir su día a día con personas interesadas en la vida rural, la autosuficiencia y el cultivo de alimentos. La experiencia también permite conocer una zona de montaña de Granada desde una perspectiva completamente diferente.

Una finca de 36.000 metros cuadrados en plena montaña

El cortijo donde se desarrolla el voluntariado está ubicado a 1.300 metros sobre el nivel del mar y ocupa unas 36.000 metros cuadrados.

La finca cuenta con alrededor de 160 olivos, 800 vides, un centenar de almendros, árboles frutales, huerta, cinco manantiales y una piscina de 10 por 5 metros.

El aislamiento es uno de los aspectos centrales de la experiencia. El pueblo más cercano tiene unos 1.000 habitantes y se encuentra a seis kilómetros, a través de un camino de tierra.

Además, la pareja apuesta por un modelo de vida basado en la autosuficiencia. La electricidad utilizada para la cocina, la iluminación y el agua caliente procede de paneles solares, que también permiten cargar casi por completo su vehículo eléctrico.

Por este motivo, los anfitriones piden a los voluntarios que sean cuidadosos con el consumo energético. En los días nublados recurren a una pequeña cantidad de gas para calentar el agua.

Alojamiento y comida incluidos

Quienes participan pueden alojarse en dos apartamentos independientes dentro de la propiedad. También existe la posibilidad de utilizar tiendas de campaña.

La comida está incluida durante la estancia y se prepara principalmente con productos cultivados en la propia finca. El desayuno puede incluir muesli casero y frutos secos, mientras que al mediodía suelen preparar verduras de la huerta acompañadas de carne o pescado.

Durante los meses de calor también preparan gazpacho y cuentan con una barbacoa y un horno de leña para cocinar pizzas y pan.

La propuesta busca que los voluntarios formen parte de la dinámica cotidiana de la finca, más que simplemente ofrecerles un lugar donde dormir.

Qué tareas deben realizar los voluntarios

La jornada de trabajo ronda las cinco horas diarias, aunque la organización del día está adaptada a las temperaturas. Según la experiencia de uno de los últimos voluntarios, las tareas comienzan temprano, incluyen una pausa prolongada durante las horas de más calor y pueden retomarse hacia la tarde.

Entre las actividades que pueden realizarse se encuentran:

image recreacion ficticia del santuario dharma
  • Quitar maleza del huerto y los parterres.
  • Plantar lechugas, semillas, árboles y arbustos.
  • Recoger frutas, melocotones, nueces y habas.
  • Barrer terrazas y cortar el césped.
  • Limpiar la piscina.
  • Soltar y recoger las gallinas.
  • Retirar estiércol de caballo.
  • Pelar almendras y nueces utilizadas para preparar el desayuno.

No se exige una experiencia profesional específica, pero los anfitriones buscan personas que tengan interés por la jardinería, la autosuficiencia y las energías alternativas.

Una experiencia pensada para quienes disfrutan de la vida rural

John y Sarah se describen como personas sociables y buscan voluntarios con sentido del humor que estén dispuestos a convivir en un entorno bastante aislado.

La propuesta no está pensada para quienes prefieren permanecer conectados permanentemente al teléfono o no disfrutan de las tareas relacionadas con el campo. De hecho, los anfitriones aclaran que no está permitido utilizar el móvil durante las comidas.

Tampoco aceptan voluntarios que viajen con niños o mascotas.

La alimentación es otro de los aspectos que los interesados deben tener en cuenta. La cocina es principalmente vegetariana, aunque los anfitriones aclaran que no aceptan personas veganas ni quienes no consuman huevo.

El idioma principal de la casa es el inglés, aunque ambos anfitriones hablan español con fluidez y tienen experiencia como profesores de idiomas.

Excursiones y tiempo libre

El voluntariado también incluye momentos para conocer los alrededores. Como muchos de los participantes llegan sin vehículo propio, John y Sarah suelen organizar algunas salidas.

Los sábados acostumbran a desplazarse hasta Guadix para desayunar y hacer compras, mientras que los domingos participan en caminatas con un grupo de senderismo integrado por habitantes de la zona.

El entorno montañoso de Sierra Nevada permite además aprovechar los períodos libres para recorrer los paisajes naturales de la provincia de Granada.

Cuándo se puede participar

image john y sarah jugando con voluntarios

Las estancias tienen fechas de llegada y salida establecidas. Durante septiembre, las tareas están vinculadas principalmente con la elaboración de vino, la vendimia y la preparación de conservas.

La siguiente fecha anunciada corresponde al período comprendido entre el 10 y el 28 de noviembre de 2026, cuando el trabajo estará centrado en la recogida de aceitunas.

También existe la posibilidad de solicitar estancias más prolongadas. Sin embargo, los anfitriones indican que las experiencias de más de un mes se consideran después de que el voluntario haya realizado primero una estancia corta satisfactoria.

La propuesta se gestiona mediante Workaway, donde los interesados deben crear un perfil y ponerse en contacto directamente con los anfitriones, indicando las fechas en las que podrían viajar y cualquier necesidad alimentaria.

Una particularidad de la convocatoria es que la pareja pide expresamente que los mensajes de presentación no estén escritos con inteligencia artificial. Según explican, reciben postulaciones genéricas de personas que envían el mismo texto a numerosos anfitriones sin leer las condiciones de cada propuesta.

Quienes finalmente sean seleccionados compartirán la experiencia con Shep, una perra de 12 años, y tres gatos que utilizan collares de distintos colores para poder diferenciarlos.

¡Valora esto!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *