El hombre que vive solo en un pueblo perdido de Asturias para evitar que desaparezca

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Redactora
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A los 39 años, Álvaro decidió instalarse prácticamente solo en un pequeño pueblo de Asturias marcado por el abandono y el paso del tiempo. Allí conserva una vivienda familiar construida hace más de dos siglos y numerosos objetos que pertenecieron a generaciones anteriores.

Su historia está atravesada por un fuerte vínculo familiar con el lugar. Hace unos seis años regresó a Asturias por motivos profesionales y terminó tomando la decisión de instalarse allí para cuidar el pueblo donde vivieron su padre y sus antepasados.

El caso fue registrado en un video del canal de YouTube @hilux_aventura, dedicado a recorrer y mostrar lugares abandonados.

Un pueblo que quedó casi vacío

Con el paso de los años, el pueblo perdió prácticamente a todos sus habitantes. Sin embargo, Álvaro decidió permanecer allí y hacerse cargo de algunas de las necesidades básicas del lugar.

“Mi objetivo es mantener el pueblo, al menos el acceso por carretera”, explica. También busca garantizar el suministro de agua para que otras personas puedan acercarse y conocer este rincón de Asturias.

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Su relación con el pueblo comenzó mucho antes de vivir allí. Durante su infancia acompañaba a su familia hasta la casa que pertenecía a sus antepasados. En aquel entonces, llegar hasta el lugar implicaba dejar el vehículo en el pueblo más cercano y continuar el trayecto a pie, cargados con provisiones, gas para cocinar y comida suficiente para unos 15 días.

Aquellas visitas terminaron formando parte de su historia familiar y, años después, fueron también uno de los motivos que lo llevaron a regresar.

Una casa construida en 1794

La vivienda familiar es uno de los elementos que mejor conserva la historia del lugar. Fue construida en 1794 y todavía mantiene en su interior numerosos objetos antiguos que pertenecieron a la familia.

Entre ellos hay gramófonos, baúles de piel de cocodrilo, herramientas de carpintería y documentos de principios del siglo XX. También conserva un diploma universitario fechado en 1906 y periódicos de la época de la Segunda República.

Más que simples objetos antiguos, para Álvaro representan parte de la historia de las personas que vivieron allí antes que él.

Mantener viva la memoria del pueblo

Tras la muerte de su padre en 2018, Álvaro asumió de manera más directa el cuidado del lugar. Desde entonces, su tarea va más allá de conservar la antigua vivienda familiar.

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Su intención es mantener en condiciones el acceso y algunos servicios básicos para evitar que el pueblo quede completamente aislado y pueda seguir siendo visitado.

En un lugar donde las viviendas quedaron vacías y la vida cotidiana prácticamente desapareció, su presencia representa una forma de mantener viva la memoria de varias generaciones.

Álvaro continúa viviendo allí, rodeado por objetos que tienen más de 200 años y por una historia familiar que se remonta mucho antes de su nacimiento. Su objetivo, según sus propias palabras, es sencillo: evitar que el pueblo termine desapareciendo por completo.

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