Un grupo de estudiantes y científicos encontró una forma inesperada de intentar frenar el avance del deshielo en los Alpes: cubrir un glaciar con mantas fabricadas con lana de oveja. El experimento se realizó en Suiza durante el verano y, después de tres meses, los primeros resultados mostraron que la técnica consiguió reducir el derretimiento en más de un 50%.
La iniciativa fue desarrollada por cuatro estudiantes de máster junto con investigadores de la Universidad de Lausana y la organización ambiental Summit Foundation. El objetivo era probar si un material natural y biodegradable podía funcionar como alternativa a las lonas plásticas que actualmente se utilizan en algunos glaciares para limitar la pérdida de hielo.

Una manta de lana sobre casi 200 metros cuadrados de hielo
El experimento se llevó a cabo en el glaciar Tsanfleuron, ubicado en el suroeste de Suiza. En junio, los investigadores instalaron dos prototipos de lonas fabricadas con lana tejida sobre una superficie de aproximadamente 195 metros cuadrados.
Las mantas fueron fabricadas por la empresa suiza Fisolan y tenían diferentes grosores para poder comparar su rendimiento.
Cada dos semanas, el equipo realizaba mediciones para analizar cuánto hielo se derretía bajo las mantas y compararlo con el comportamiento de las lonas convencionales.
Los primeros resultados fueron mejores de lo esperado. El método utilizado actualmente puede reducir el derretimiento entre un 50% y un 70%, mientras que el prototipo de lana más grueso fue ligeramente más eficaz que el otro modelo probado.
Una alternativa a las lonas de plástico
La técnica de cubrir pequeñas zonas de los glaciares con textiles no es nueva. En Suiza ya se utilizan lonas plásticas para proteger determinadas superficies de hielo y nieve de la radiación solar y reducir la absorción de calor.
El problema es que estos materiales pueden liberar fibras sintéticas y microplásticos.
La lana, en cambio, es un material biodegradable que además representa un recurso poco aprovechado en Suiza. Según explicó Timothee Steiner, director del proyecto Keep It Wool de Summit Foundation, entre el 40% y el 70% de la lana obtenida de las ovejas mediante esquila se desperdicia en el país.
La propuesta busca darle un nuevo uso a ese material y, al mismo tiempo, desarrollar una alternativa menos contaminante para una técnica que ya se aplica de manera puntual en zonas de montaña.
Una técnica que tiene límites
A pesar de los resultados positivos, los propios investigadores advierten que las mantas de lana no pueden solucionar el problema del derretimiento de los glaciares a gran escala.
En Suiza, las superficies cubiertas representan apenas el 0,02% de todos los glaciares. La técnica se utiliza principalmente para proteger sectores pequeños o conservar nieve destinada a actividades deportivas.
En algunos lugares, la nieve se cubre durante los meses cálidos para conservarla y poder utilizarla al comienzo de la temporada de esquí. Se trata de una práctica localizada que no puede aplicarse de manera generalizada sobre grandes extensiones de hielo.

Por eso, los investigadores comparan la estrategia con una medida temporal frente a un problema mucho mayor. Las mantas pueden ralentizar el deshielo en una superficie determinada, pero no reemplazan las medidas necesarias para frenar el calentamiento global.
El experimento en el glaciar Tsanfleuron demuestra, sin embargo, que un material que hasta ahora tenía poco aprovechamiento puede convertirse en una herramienta para proteger pequeñas zonas de hielo. La próxima etapa será determinar si la lana puede mantener su eficacia durante períodos más prolongados y si puede convertirse en una alternativa viable a los materiales sintéticos utilizados actualmente.









