Sri Lanka atraviesa una sequía extrema que deja sin agua a personas y animales

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Sri Lanka atraviesa una de las sequías más severas de los últimos años, con embalses casi vacíos, pozos domésticos que dejaron de funcionar y miles de familias que dependen de camiones cisterna para conseguir agua. La falta de lluvias, agravada por el fenómeno de El Niño y el cambio climático, también golpea a la fauna silvestre, que enfrenta condiciones críticas en las reservas naturales.

El país insular del sur de Asia lleva meses con precipitaciones muy por debajo de lo habitual. Como consecuencia, sus 74 embalses se mantienen alrededor del 30% de su capacidad, mientras las comunidades rurales y los productores agrícolas sufren las consecuencias de la escasez.

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El problema se intensificó por la debilidad del monzón del suroeste, un sistema de vientos estacionales que suele aportar hasta el 30% de las lluvias anuales. Esta temporada, las precipitaciones fueron prácticamente inexistentes hasta finales de septiembre y las temperaturas superaron los valores habituales, lo que agravó el estrés térmico en distintas regiones.

Aunque durante las últimas semanas se registraron algunas lluvias aisladas, los especialistas advierten que todavía no alcanzan para recuperar las reservas de agua ni recargar los acuíferos afectados por meses de sequedad.

En las localidades donde los pozos domésticos dejaron de abastecer a las familias, los vecinos deben esperar frente a sus casas con bidones y botellas para recibir agua potable. El suministro gratuito llega a través de camiones cisterna enviados por el gobierno y organizaciones benéficas, pero la distribución resulta insuficiente en algunas zonas alejadas.

Según testimonios de residentes y funcionarios locales, en los lugares más remotos el intervalo entre una entrega y otra puede extenderse hasta 23 días, una situación que deja a numerosas familias con dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

La crisis también tiene consecuencias económicas. En el distrito de Ampara, una de las áreas más afectadas, agricultores señalaron que sus pozos, que habían funcionado durante décadas, prácticamente dejaron de producir agua. Muchos tuvieron que abandonar sus cultivos, buscar empleos temporales como jornaleros para sobrevivir o incluso reducir la cantidad de comidas diarias.

El Niño y el cambio climático, dos factores detrás de la falta de lluvias

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Los especialistas atribuyen la crisis a la combinación de diferentes factores climáticos. El Niño es un fenómeno natural que provoca un calentamiento temporal de las aguas del océano Pacífico y puede alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo.

En 2024, el fenómeno se presentó con una intensidad inusual. Sus efectos se combinaron con temperaturas más elevadas, vinculadas parcialmente al calentamiento global provocado por la actividad humana, y contribuyeron a agravar las condiciones de sequedad.

En las regiones más golpeadas de Sri Lanka, los registros superaron los 35 °C. El calor aceleró la evaporación, resecó la vegetación y redujo todavía más la disponibilidad de agua en fuentes naturales.

Sin embargo, los especialistas advierten que todavía hacen falta más datos para determinar con precisión cuánto de esta situación puede atribuirse al cambio climático. Gayana Krishanthi Hendawitharana, científica climática del departamento meteorológico del país, señaló que este tipo de episodios viene aumentando durante los últimos años, aunque no es posible establecer una relación definitiva sin más información.

Los animales del Parque Nacional Yala también sufren la falta de agua

La sequía no afecta únicamente a las poblaciones humanas. En el Parque Nacional Yala, ubicado en el sureste de Sri Lanka y con una superficie aproximada de 1.000 kilómetros cuadrados, numerosos animales se quedaron sin acceso a sus fuentes habituales de agua.

La mayoría de los estanques naturales y artificiales utilizados por la fauna para beber se secaron. Si bien el río Menik, que abastece gran parte de la reserva, todavía conserva caudal, amplias zonas del interior del parque permanecen sin acceso suficiente al recurso.

Los funcionarios de vida silvestre informaron que los animales presentan deshidratación y estrés térmico debido a las altas temperaturas y a la escasez de agua. Para intentar aliviar la situación, las autoridades enviaron camiones cisterna e instalaron tuberías subterráneas destinadas a reabastecer los bebederos de la reserva.

Las medidas buscan garantizar que los animales puedan acceder al agua, aunque la falta de fuentes naturales continúa representando un desafío en las áreas más alejadas.

La situación de la fauna refleja, a otra escala, las dificultades que atraviesan las comunidades rurales. Tanto los animales como los agricultores dependen de unas reservas hídricas que llevan meses sin recuperarse y de lluvias que todavía no llegan en la cantidad necesaria.

Mientras las autoridades mantienen la distribución de agua y las tareas de asistencia, Sri Lanka enfrenta el desafío de atravesar una crisis que compromete el abastecimiento de miles de personas, la producción agrícola y la supervivencia de especies silvestres.

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