Un equipo de arqueólogos encontró en Noruega una piedra de más de 30 kilos con una ranura que recorre toda su circunferencia. La pieza fue recuperada a 20 metros de profundidad, cerca de una antigua cantera de la Edad de Piedra, y podría haber funcionado como un ancla para mantener las embarcaciones sujetas a la costa.
El hallazgo se produjo en las aguas de Hespriholmen, un pequeño islote del municipio de Bømlo, en el oeste de Noruega. La zona es conocida por una cantera prehistórica de piedra verde, una roca muy valorada por las comunidades antiguas para fabricar hachas y otras herramientas.

Durante milenios, grupos de cazadores y pescadores se desplazaron hasta la isla para extraer bloques de este material. El acceso no era sencillo: Hespriholmen se encuentra a unos cinco kilómetros de la costa, en una zona de mar abierto con corrientes fuertes y oleaje. En ese contexto, la piedra recientemente recuperada podría aportar información sobre cómo se organizaban aquellos viajes y de qué manera aseguraban sus embarcaciones.
Una piedra con una ranura que podría haber servido para sujetar una embarcación
Los investigadores detectaron la pieza el año pasado, a unos 20 metros de profundidad, entre los restos acumulados de la antigua cantera. La piedra tenía una ranura pronunciada que rodeaba todo su cuerpo, una característica que despertó el interés del equipo.
Semanas atrás, los arqueólogos regresaron al lugar y lograron izarla mediante una cuerda. El objeto pesa más de 30 kilos y presenta una forma que, según los especialistas, podría haber permitido atarlo sin que el cabo se deslizara.
Leif Inge Åstveit, del Museo Universitario de Bergen, considera que la pieza fue utilizada como ancla durante la Edad de Piedra. Su interpretación se apoya tanto en las características físicas de la piedra como en el sitio donde apareció.
El peso también resulta relevante para descartar otras posibles funciones. Según el investigador, sería demasiado pesada para haber servido como plomada de una red de pesca, por lo que la hipótesis del ancla cobra fuerza.
Sin embargo, la identificación todavía requiere un análisis más profundo. Arild Skjæveland Vivås, del Museo Marítimo de Stavanger, pidió prudencia antes de dar por confirmada la interpretación y señaló que el hallazgo debe publicarse y someterse a una revisión científica.
Por qué habrían necesitado un ancla hace miles de años
La posible función de la piedra cobra sentido al observar las condiciones geográficas de Hespriholmen. Aunque las embarcaciones de aquella época solían vararse en playas, donde podían quedar apoyadas sobre la arena, acercarse a un islote expuesto al viento y al oleaje para cargar bloques de roca presentaba otras dificultades.
Hein Bjerck, profesor emérito y especialista en arqueología de la Edad de Piedra costera, examinó las fotografías de la pieza. Aunque no participa en las excavaciones, coincidió en que podría tratarse de un ancla, especialmente por el lugar donde fue encontrada.
Según su explicación, los grupos que llegaban a la isla para extraer piedra verde probablemente necesitaban mantener sus embarcaciones estables mientras cargaban los materiales. Una piedra pesada, sujeta mediante una cuerda, podría haber ayudado a evitar que el movimiento del mar arrastrara los barcos.

De confirmarse esta hipótesis, el objeto ofrecería una evidencia poco habitual sobre las técnicas de navegación y las necesidades de las comunidades costeras prehistóricas. Los investigadores destacan que no conocen piezas similares entre los especialistas que estudian la arqueología subacuática de la Edad de Piedra en el sur de Noruega.
Una cantera explotada durante miles de años
Hespriholmen es uno de los yacimientos prehistóricos más destacados de la región. La cantera fue descubierta en 1923 y se convirtió en un lugar importante para estudiar la producción y circulación de herramientas de piedra.
La roca extraída de la isla, conocida en noruego como grønnstein, se distingue por su dureza y por unas finas vetas amarillas de epidota, un mineral que permite identificar su procedencia. Los análisis arqueológicos y geológicos encontraron herramientas fabricadas con este material en asentamientos situados desde el Sognefjord, al norte, hasta Agder, al sur.
Las estimaciones sobre cuánto tiempo funcionó la cantera varían según las fuentes. Algunas sitúan las visitas humanas entre hace 5.000 y 9.000 años, mientras que otras indican que la extracción comenzó entre el 7000 y el 6000 a. C. y continuó durante unos 3.000 años más. Las nuevas investigaciones podrían ayudar a precisar esas fechas.
El propio nombre del islote también guarda una posible conexión con las creencias antiguas. Algunas fuentes noruegas sugieren que podría derivar de una palabra dialectal relacionada con el trueno. La asociación resulta llamativa porque, en distintas tradiciones europeas, las hachas de piedra se vincularon con dioses del trueno o se conocieron popularmente como piedras del rayo.
Por ahora, la piedra recuperada permanece como una pista sobre las actividades marítimas de aquellas comunidades. Si los estudios confirman que fue utilizada como ancla, podría convertirse en una pieza excepcional para comprender cómo los habitantes de la Edad de Piedra se desplazaban por el mar y trabajaban en uno de los yacimientos de herramientas más importantes de la costa noruega.








