El emblemático Hotel Plaza de Nueva York dejará de recibir huéspedes en enero de 2027 para iniciar una restauración de su fachada histórica que se extenderá durante al menos cuatro años. Ubicado junto a Central Park, en la Quinta Avenida de Manhattan, el establecimiento es uno de los edificios más reconocidos de la ciudad y un ícono de la hotelería de lujo.
El anuncio fue realizado por Fairmont Hotels & Resorts, la compañía que opera el hotel, que explicó que las obras son necesarias para conservar el exterior de un edificio de 119 años de antigüedad. Por el momento, no se precisaron el presupuesto ni el alcance exacto de los trabajos, que requerirán una planificación especial debido a las características arquitectónicas del inmueble y a las normas de preservación histórica.

La decisión también genera interrogantes sobre el futuro de los residentes de sus 181 condominios y de los huéspedes que tenían reservas para los próximos meses. La empresa todavía no aclaró si los propietarios de las viviendas deberán abandonar el edificio durante las obras. Los salones de eventos y el restaurante Palm Court también dejarán de funcionar en enero.
El cierre responde, en parte, a las dificultades que implicaría mantener operativo un hotel de lujo mientras se realizan trabajos de esta magnitud. Andrew Dolkart, profesor de conservación histórica de la Universidad de Columbia, señaló que el ruido de las obras exteriores podría afectar la experiencia de los huéspedes y hacer difícil justificar las tarifas habituales del establecimiento.
La fachada ya había sido renovada a comienzos de los años 2000, cuando una parte del hotel se convirtió en viviendas de lujo. Por eso, Dolkart reconoció que le sorprendió la necesidad de realizar una nueva intervención integral.
La medida también tendrá consecuencias para los trabajadores. Según informó el sindicato que representa al personal del sector hotelero, los 378 empleados sindicalizados del Plaza conservarán el derecho a regresar a sus puestos con el mismo salario cuando el establecimiento reabra. Mientras dure el cierre, la organización buscará alternativas laborales para sus afiliados.
La incertidumbre también alcanzó a quienes habían organizado eventos en el hotel. Christine Carney, una novia que tenía reservada su boda para el 1 de mayo, se enteró de la noticia cuando faltaban meses para la celebración y ya había realizado pagos a proveedores. Ahora, su organizadora deberá coordinar nuevas fechas y espacios con cada uno de ellos, en un proceso que podría obligar a reorganizar toda la fiesta.
Una historia que comenzó en 1907
El Hotel Plaza abrió sus puertas el 1 de octubre de 1907, con un edificio diseñado por el arquitecto Henry Janeway Hardenbergh, quien también estuvo detrás del célebre edificio Dakota, ubicado frente a Central Park. Desde sus comienzos, el Plaza se destacó por su arquitectura monumental y por su ubicación privilegiada en una de las esquinas más conocidas de Nueva York.
Su diseño suele describirse como renacentista francés, aunque combina diferentes estilos y detalles clásicos. El crítico de arquitectura Paul Goldberger lo comparó con un castillo francés ampliado hasta alcanzar las dimensiones de un pequeño rascacielos. También destacó su importancia dentro del patrimonio arquitectónico de la ciudad, a la altura de construcciones emblemáticas como Grand Central Terminal y la Biblioteca Pública de Nueva York.

A lo largo de su historia, el hotel pasó por distintos propietarios. Entre ellos estuvo Donald Trump, que lo compró en 1988 por 390 millones de dólares y lo conservó hasta 1995, durante un período marcado por dificultades financieras.
Del cine a los huéspedes famosos
Más allá de su arquitectura, el Plaza se convirtió en un símbolo cultural gracias a sus apariciones en películas y a las personalidades que pasaron por sus habitaciones. Una de sus escenas más recordadas aparece en Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York, de 1992, cuando Kevin McCallister, interpretado por Macaulay Culkin, se registra en el hotel con la tarjeta de crédito de su padre. También fue escenario de Bride Wars, estrenada en 2009.
Entre sus huéspedes célebres figuran escritores como F. Scott Fitzgerald y Truman Capote, además de los Beatles. El establecimiento también alberga un espacio inspirado en Eloise, la protagonista de una serie de libros infantiles cuya habitación, decorada íntegramente de rosa, puede reservarse por más de 4.000 dólares la noche.
Con el cierre previsto para enero de 2027, el histórico hotel se prepara para una de las intervenciones más importantes de sus últimos años. Aunque todavía quedan detalles por definir, la restauración busca preservar la fachada de un edificio que, desde hace casi 120 años, forma parte de la identidad arquitectónica y cultural de Nueva York.









