Los animales fueron trasladados a un zoológico de Australia, donde recibieron atención veterinaria durante varios meses. Tras la recuperación del humedal que habitaban, 13 ejemplares regresaron a su entorno natural y más de 250 huevos permanecen en incubación.
La sequía puso en riesgo la supervivencia de decenas de tortugas en un humedal de Australia, donde la falta de agua dejó a los animales atrapados en el barro. Ante esta situación, investigadores de la Universidad de Nueva Inglaterra organizaron un operativo de rescate que permitió salvar a 39 ejemplares y trasladarlos a un zoológico para su rehabilitación.

El rescate se realizó en abril de 2026 en Gingham Waterhole, un sector de los humedales de Gwydir, en Nueva Gales del Sur. La escasez de agua y la falta de aportes ambientales habían deteriorado las condiciones del lugar, lo que dificultaba la supervivencia de las tortugas y de otras especies silvestres.
Los animales fueron llevados al Taronga Western Plains Zoo, ubicado en Dubbo, donde permanecieron bajo el cuidado de especialistas. Allí recibieron atención veterinaria y seguimiento durante varios meses, mientras los responsables del operativo esperaban que el humedal recuperara las condiciones necesarias para permitir su regreso.
Cómo fue la recuperación de las tortugas rescatadas
Durante su estadía en el zoológico, las tortugas recibieron cuidados para mejorar su estado de salud después de quedar expuestas a las condiciones extremas del humedal. El equipo veterinario se encargó de limpiarlas y controlar su peso y alimentación, con el objetivo de garantizar que estuvieran en condiciones de regresar a la naturaleza.
La rehabilitación fue una etapa fundamental del operativo, ya que liberar a los animales sin comprobar su estado físico y las condiciones de su hábitat podía poner nuevamente en riesgo su supervivencia.
Mientras tanto, el equipo siguió de cerca la evolución del humedal. La reanudación de los aportes de agua permitió recuperar parcialmente el ambiente, que volvió a ofrecer mejores condiciones para la vida silvestre, incluida la presencia de invertebrados que forman parte de la alimentación de estos reptiles.
Las primeras 13 tortugas regresaron a su hábitat
En septiembre, los especialistas concretaron la liberación de los primeros ejemplares. En total, 10 tortugas de caparazón ancho y tres tortugas del río Murray regresaron a Gingham Waterhole, luego de varios meses de recuperación.
El cuidador sénior del zoológico, James Witcombe, destacó la emoción que significó ver a los animales volver a un entorno con agua y mejores condiciones para desarrollarse. Para los equipos involucrados, el regreso representó una recompensa al trabajo realizado durante el rescate y la rehabilitación.
Sin embargo, la liberación de los primeros ejemplares no significa que el operativo haya terminado. Las próximas sueltas dependerán del estado de salud de las tortugas que permanecen bajo cuidado y de la evolución de las condiciones ambientales del humedal.
Más de 250 huevos podrían ayudar a recuperar la población
El rescate también permitió detectar una situación importante para la conservación de estas especies. Los especialistas descubrieron que 14 hembras de tortuga de caparazón ancho estaban cargadas de huevos, que posteriormente fueron puestos bajo condiciones controladas.
Actualmente, más de 250 huevos permanecen en incubación en el zoológico. El objetivo es favorecer el nacimiento de las crías y contribuir a reforzar la población silvestre cuando estén dadas las condiciones adecuadas.

La intervención resulta especialmente relevante porque los nidos de tortugas pueden quedar expuestos a depredadores que desentierran los huevos. El cuidado durante la incubación permite reducir algunos de esos riesgos y aumentar las posibilidades de supervivencia de las futuras crías.
La sequía vuelve a poner en alerta a los humedales australianos
El episodio de Gingham Waterhole refleja los efectos que la falta prolongada de agua puede tener sobre los ecosistemas. Cuando los humedales pierden gran parte de su superficie inundada, numerosas especies quedan expuestas a condiciones que dificultan su alimentación, reproducción y desplazamiento.
En este caso, el rescate de las 39 tortugas permitió evitar que los animales continuaran en un ambiente que amenazaba su supervivencia. La recuperación parcial del humedal abrió la posibilidad de devolver a los primeros ejemplares a la naturaleza, mientras los especialistas continúan trabajando con los que todavía necesitan cuidados.
La experiencia también destaca la importancia de mantener los aportes de agua ambiental y desarrollar estrategias de conservación que permitan proteger los humedales frente a períodos de sequía. Estos ecosistemas son fundamentales para numerosas especies y cumplen un papel clave en el equilibrio ambiental de la región.
Con 13 tortugas ya liberadas y más de 250 huevos en incubación, el operativo busca contribuir a la recuperación de la población y evitar que la sequía vuelva a poner en peligro a estos animales.









