Arqueólogos hallan en las afueras de Roma un santuario republicano dedicado a Hércules

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Lejos del Coliseo y del Foro romano, un reciente hallazgo arqueológico volvió a poner en el centro del debate cómo se organizaba la antigua Roma más allá de su núcleo monumental. En la zona de Pietralata, al noreste de la capital italiana, un equipo de especialistas descubrió un santuario dedicado a Hércules, junto a tumbas y estructuras rituales que revelan una periferia urbana mucho más activa y compleja de lo que se creía.

El descubrimiento se produjo durante una campaña de arqueología preventiva iniciada en 2022, vinculada a un proyecto urbanístico. La excavación abarca casi una hectárea y presenta una ocupación continua entre los siglos V-IV a.C. y el I d.C., con algunos indicios posteriores. Los investigadores identificaron un antiguo eje viario que atravesaba el área, lo que sugiere que Pietralata funcionaba como un corredor clave dentro del paisaje suburbano romano.

image 7b Tomba repubblicana 2 Fuente MiC

Uno de los hallazgos más relevantes es un sacelio, un pequeño edificio de culto de planta cuadrangular construido en toba, con restos de estuco en sus paredes. En su interior se identificaron un altar central y un saliente que probablemente sostenía una estatua de culto. Bajo la estructura apareció un depósito votivo con numerosas ofrendas, entre ellas figuras humanas, partes del cuerpo, estatuillas de bovinos y objetos asociados a la iconografía de Hércules, lo que permitió atribuir el santuario a esta divinidad.

Las monedas halladas en el lugar permitieron fechar la construcción del sacelio entre finales del siglo III y el siglo II a.C., en plena época republicana. Los arqueólogos señalan que el culto a Hércules estaba fuertemente vinculado a la protección de caminos y al carácter heroico, algo coherente con la ubicación del santuario cerca de una vía de circulación estratégica.

El sitio también reveló una importante dimensión funeraria. Se documentaron dos tumbas de cámara excavadas en la roca, datadas entre los siglos IV y III a.C. Una de ellas contenía un rico ajuar con cerámicas y espejos, mientras que en la otra se hallaron restos humanos con evidencias de trepanación quirúrgica, un dato excepcional para el estudio de las prácticas médicas en la antigüedad. La monumentalidad de las sepulturas sugiere que pertenecieron a una familia de alto estatus social.

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A estos hallazgos se suman dos grandes piscinas monumentales, excavadas en toba y con rampas de acceso. Los especialistas aún debaten su función: podrían haber estado relacionadas con rituales vinculados al agua, prácticas purificatorias o incluso con actividades productivas. Su escala y diseño refuerzan la idea de que el complejo cumplía múltiples roles dentro de la comunidad.

En conjunto, el descubrimiento de Pietralata ofrece una nueva mirada sobre la Roma republicana, mostrando que sus suburbios no eran simples zonas marginales, sino espacios integrados a la vida religiosa, social y económica de la metrópolis. El santuario de Hércules, las tumbas y las estructuras monumentales permiten reconstruir una ciudad más extensa y dinámica, donde la periferia también tenía un papel central en la vida cotidiana de la antigua Roma.

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