El eclipse lunar total del 3 de marzo dejó postales inolvidables en el cielo argentino. Durante más de una hora, la Luna se tiñó de un rojo intenso y ofreció uno de los espectáculos astronómicos más impactantes de los últimos años.

Argentina fue uno de los mejores puntos de observación a nivel mundial. Con cielos mayormente despejados en gran parte del país, miles de personas pudieron seguir todas las fases del fenómeno, desde el ingreso a la penumbra hasta la totalidad, cuando el satélite quedó completamente inmerso en la sombra terrestre.
El momento más esperado fue el máximo del eclipse, cuando la Luna adoptó tonalidades que fueron del rojo oscuro al naranja cobrizo. El efecto se produce cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, y la atmósfera terrestre filtra la luz solar, dejando pasar principalmente las longitudes de onda rojizas.

Según había anticipado la NASA, el evento sería especialmente visible en el hemisferio sur, y las imágenes registradas desde distintos puntos de Argentina confirmaron esa previsión.
El fenómeno no volverá a repetirse con características similares hasta 2028, por lo que esta “Luna de Sangre” quedará como uno de los grandes eventos astronómicos de 2026.









