Así viven en la ciudad más fría del mundo a -64°C

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Redactora Social
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Bienvenidos a Yakutsk: el lugar más frío habitado del planeta 🌍❄️

Ubicada en el confín oriental de Siberia, Yakutsk es una ciudad que redefine lo que entendemos por clima extremo. Con temperaturas que alcanzan los -64°C, se ha ganado el título —con justicia— de la ciudad más fría del mundo. Perteneciente a la República de Sajá en Rusia, esta ciudad es testimonio de la capacidad humana para adaptarse a condiciones extremas… y aún así sobrevivir con una sonrisa en el rostro.

¿Dónde está Yakutsk y por qué hace tanto frío? 🧭

Yakutsk se encuentra en el noreste de Rusia, dentro del vasto territorio del Óblast de Sajá (Yakutia), en Siberia Oriental. Se ubica sobre el río Lena y a más de 5.000 kilómetros de Moscú. Su clima subártico es uno de los más severos del planeta, con inviernos largos y veranos muy breves.

¿Qué lo hace tan extremo? La respuesta está en su geografía. Lejos del océano, sin montañas que bloqueen los vientos helados del Ártico y con una atmósfera que no retiene el calor, Yakutsk permanece atrapada en un congelamiento casi perpetuo desde octubre hasta abril, con mínimas que rivalizan con las de la Antártida.

Vida diaria a -64°C: entre capas de ropa y precauciones extremas 🧣🧤

A esa temperatura, simplemente salir al aire libre puede convertirse en un desafío. Para combatir el frío extremo, los habitantes de Yakutsk deben usar hasta 10 kilos de ropa invernal, y no es exageración.

Así se visten los habitantes de Yakutsk:

  • Ropa interior térmica de alta calidad, normalmente hecha con lana merina.
  • Pantalones acolchados y resistentes al viento.
  • Abrigos de piel natural, tradicionales en la región.
  • Botas forradas con piel de reno, cuero o aislantes especiales.
  • Bufandas, gorros y guantes múltiples para evitar la congelación en segundos.

Exponer la piel al aire libre por más de cinco minutos puede causar quemaduras por congelación, y algunos residentes incluso evitan respirar por la boca para no dañar las vías respiratorias.

Así es una rutina diaria en la ciudad más helada del mundo ❄️🥶

Lejos de vivir encerrados, los más de 336.000 habitantes de Yakutsk llevan una vida relativamente normal: trabajan, estudian, compran y se socializan —con algunas diferencias.

Escuelas y trabajos: ¿se cancelan por el frío?

Aunque pueda parecer absurdo, en Yakutsk las clases solo se cancelan si el termómetro baja de -55°C. Muchos niños asisten a la escuela incluso cuando el frío supera los -50°C. Lo mismo ocurre con los trabajos: salvo tormentas de nieve o problemas de visibilidad, la rutina continúa.

¿Cómo se mantiene la ciudad funcionando en temperaturas tan extremas?

La clave está en la planificación y las infraestructuras adaptadas al frío:

  • Edificios sobre pilotes para no fundir el permafrost.
  • Vehículos que no se apagan durante todo el día para evitar que el motor se congele.
  • Caminatas cortas entre casas, tiendas y estaciones de autobús calefaccionadas.
  • Sistemas de calefacción central con calderas potentes que funcionan las 24 horas.

Una economía que funciona incluso congelada 🥩💎

A pesar del clima, Yakutsk posee una economía que prospera gracias a sus recursos naturales. La región es rica en diamantes, oro, gas natural y otros minerales. De hecho, se estima que más del 25% de los diamantes del mundo provienen de la República de Sajá.

Además, el comercio local gira en torno a productos adaptados al clima: desde ropa invernal tradicional hasta alimentos congelados naturalmente (- sin necesidad de refrigeración, claro 😅).

La gastronomía en temperaturas bajo cero

La dieta en Yakutsk es rica en proteínas y grasas, fundamentales para mantener la energía:

  • Pez congelado crudo (como el stroganina), una delicia local.
  • Carne de reno, caballo y alce, base de la dieta siberiana.
  • Bayas del bosque y hongos recolectados durante el verano y congelados para el invierno.

El turismo también tiene su lugar: experiencias extremas 🚂🌌

Aunque no es tradicionalmente una ciudad orientada al turismo de masas, Yakutsk ha empezado a atraer a viajeros curiosos deseosos de experimentar el «verdadero invierno». Algunas experiencias inolvidables incluyen:

  • Visitas a pueblos indígenas como Oymyakon, donde se registró la temperatura más baja fuera de la Antártida: -71.2°C (BBC Travel).
  • Excursiones sobre el hielo del río Lena en trineos o motonieves.
  • Observación de auroras boreales, visibles en los cielos despejados de invierno.
  • Visitas al Museo del Permafrost, donde se puede ingresar a túneles subterráneos congelados.

Adaptarse al frío: un ejemplo de resiliencia humana 🧬❄️

La vida en Yakutsk demuestra cómo el ser humano es capaz de adaptarse al entorno más adverso. No importa si el termómetro marca -30°C por la mañana: las personas salen, trabajan, sonríen y siguen adelante, en una rutina que desafía la lógica y las leyes de la comodidad.

Además, en un mundo afectado por el cambio climático, estudiar cómo estas poblaciones enfrentan el frío extremo aporta también lecciones sobre infraestructura, resiliencia e innovación. Algunos científicos ya estudian el permafrost y sus cambios en la región como signo de transformación ambiental (NASA Climate).

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