China usa algas para transformar el desierto en tierra fértil y ya logró recuperar miles de hectáreas

f.elconfidencial.com_original_a4b_1ff_914_a4b1ff914520e19443692bac3b7bf683
Redactora
5/5 - (1 voto)

En el noroeste de China, una escena que parecía imposible empieza a tomar forma: arena que se convierte en suelo cultivable. Científicos chinos están utilizando algas verde-azuladas, conocidas como cianobacterias, para transformar grandes extensiones del desierto de Tengger en tierras fértiles capaces de sostener cultivos. El objetivo es ambicioso: recuperar entre 5.333 y 6.667 hectáreas en los próximos cinco años.

La técnica se basa en la capacidad extraordinaria de estos microorganismos para resistir calor extremo y sequías prolongadas. Cuando llegan las lluvias, las cianobacterias se activan, se multiplican rápidamente y forman costras biológicas sobre la arena. Estas costras, ricas en biomasa, actúan como una especie de “piel viva” que fija el suelo, reduce la erosión y crea las condiciones necesarias para el crecimiento de plantas.

image f.elconfidencial.com original a4b 1ff 914 a4b1ff914520e19443692bac3b7bf683 1

El proyecto se desarrolla en la Estación Experimental del Desierto de Shapotou, en la región autónoma de Ningxia Hui, y forma parte de la Gran Muralla Verde, la megaestrategia china para frenar la desertificación mediante reforestación y nuevas tecnologías ambientales. Es la primera vez en la historia que los microbios se utilizan a escala masiva para remodelar paisajes naturales.

Según explicó Zhao Yang, subdirector de la estación e investigador líder del proyecto, el equipo tardó más de 30 años en perfeccionar el método. El mayor desafío fue lograr que las algas sobrevivieran fuera del laboratorio. Tras numerosos ensayos fallidos, en 2016 descubrieron que forzarlas a penetrar entre los granos de arena aumentaba su tasa de supervivencia a más del 60 %, aunque el sistema resultaba poco viable para grandes superficies.

La solución llegó con una idea clave: convertir las costras biológicas en “semillas de suelo”. Los científicos seleccionaron siete cepas de cianobacterias entre más de 300 especies, las mezclaron con materia orgánica fina y crearon bloques sólidos similares a terrones de tierra, fáciles de transportar y dispersar. Una vez esparcidos en el desierto, estos bloques reaccionan con la lluvia y generan costras estables en apenas un año, un proceso que de forma natural podría tardar entre cinco y diez años.

image Design sem nome 9 3

Estas costras no solo estabilizan el terreno, sino que también pueden resistir vientos de hasta 36 km/h, un factor clave en regiones castigadas por tormentas de arena. Además, abren la puerta a la recuperación ecológica y a futuras actividades agrícolas.

La Estación de Shapotou, fundada en 1955, ya es reconocida a nivel mundial por haber desarrollado técnicas pioneras contra la desertificación, como el sistema de “tablero de ajedrez” con paja, hoy utilizado en distintas partes del mundo. En conjunto con programas como el Forest Protection Program of the Three-North, China afirma haber logrado avances significativos en la reducción de la erosión y las tormentas de arena en las últimas cuatro décadas.

Mientras la Gran Muralla Verde se expande e incluso inspira proyectos en África y Mongolia, esta tecnología basada en algas podría convertirse en una herramienta clave contra la desertificación global. Un experimento que comenzó en uno de los entornos más hostiles del planeta hoy promete cambiar la forma en que la humanidad enfrenta el avance del desierto.

5/5 - (1 voto)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *