La llegada masiva de sargazo obligó al cierre temporal de la playa de West Bay, en la isla de Roatán, uno de los destinos turísticos más reconocidos del Caribe y principal motor económico de Islas de la Bahía, en Honduras. La medida se tomó tras la acumulación de grandes volúmenes de esta alga marina, que dejó inhabilitado cerca de un kilómetro de costa.
El cierre se concretó durante el fin de semana, cuando la playa quedó bloqueada al público debido a los fuertes olores que produce el sargazo al descomponerse y a los riesgos sanitarios asociados. “La playa está totalmente inundada y no es recomendable que los turistas se metan a bañarse”, explicó Sammy Cortés, director de Salubridad de la Municipalidad de Roatán.

Según las autoridades locales, el cierre podría extenderse entre tres y cinco días, dependiendo de las condiciones climáticas y de la velocidad con la que se logre retirar el material acumulado. Para enfrentar la emergencia, se puso en marcha un operativo conjunto entre el sector público y privado, con la participación de personal de al menos siete hoteles de las zonas de West Bay y West End, además de maquinaria pesada aportada por las propias cadenas hoteleras.
El operativo incluye incluso el retiro temporal de arena en las áreas más críticas para facilitar el trabajo de la maquinaria. Una vez finalizada la limpieza, la arena será repuesta para restablecer la playa en condiciones normales. Las autoridades también solicitaron apoyo a la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias (Copeco) para acelerar las tareas.
El impacto económico ya se siente. Al menos siete complejos hoteleros suspendieron todas las actividades acuáticas y recreativas, lo que genera pérdidas directas e indirectas. Para minimizar el malestar de los visitantes, muchos hoteles están trasladando a sus huéspedes a otras playas de la isla que permanecen libres de sargazo, una solución que incrementa los costos operativos.
Desde el Ejecutivo, Nasry Asfura ordenó una intervención inmediata en coordinación con el diputado de Islas de la Bahía, Stephen García, con el objetivo de reducir el impacto ambiental y turístico en uno de los enclaves más importantes del país.

El ministro de Turismo, Andrés Ehrler, calificó la situación como una “llamada de atención” y reconoció que ni el sector público ni el privado estaban preparados para la magnitud del fenómeno. “La presencia de esta alga marina se ha convertido en un problema para los países con costas en el Caribe”, afirmó, y remarcó la necesidad de crear mecanismos de prevención ante futuras llegadas de sargazo.
Más allá del impacto visual y los olores, la descomposición del sargazo altera la calidad del agua, afecta a especies marinas y reduce la percepción de seguridad sanitaria entre los turistas. Para las autoridades, la crisis deja en evidencia la vulnerabilidad de los destinos turísticos altamente dependientes del ecosistema marino y refuerza la urgencia de invertir en monitoreo, adaptación y protocolos de respuesta frente a un fenómeno cada vez más frecuente en el Caribe.







