Convierte el jardín de su casa en una estación de esquí privada con telesilla y pista propia de 40 metros

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Redactora
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Cuando la nieve escasea y las estaciones de esquí se saturan, Manuel Weninger decidió ir por otro camino. Este concejal local de 32 años, residente en Puchberg am Schneeberg, en la región de Baja Austria, transformó el jardín de su vivienda en una auténtica estación de esquí privada. El proyecto incluye una pista de 40 metros, un telesilla eléctrico y hasta una máquina pisanieves fabricada de manera completamente artesanal.

La idea nació casi por casualidad, cuando Weninger encontró un telesquí a la venta en una plataforma online. Aunque no llegó a concretar la compra, lejos de abandonar el plan, optó por construir su propio sistema. Con ingenio y trabajo manual, diseñó un telesilla con motor eléctrico instalado en la ladera frente a su casa, capaz de transportar esquiadores hasta lo alto de la pequeña pendiente.

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Las obras comenzaron a mediados de noviembre y, en apenas unas semanas, la pista estuvo lista. El 14 de diciembre se realizó el primer descenso oficial, marcando el inicio de una temporada sin fecha de cierre. “Mientras tengamos nieve”, asegura Weninger, dejando claro que la duración dependerá únicamente del clima. Actualmente, la pista cuenta con entre 30 y 50 centímetros de nieve, superando incluso a la estación pública cercana, donde la acumulación es considerablemente menor.

Parte del éxito se debe a la ubicación. La zona donde se encuentra la pista suele registrar temperaturas hasta diez grados más bajas, lo que facilita la producción de nieve artificial. Con la ayuda de un cañón de nieve, el concejal pasó muchas noches preparando el terreno para garantizar buenas condiciones. El esfuerzo, según cuenta, se ve recompensado sobre todo por la alegría de los niños del pueblo, que disfrutan esquiando y deslizándose en la pista improvisada.

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Al principio, no todos creían que el proyecto fuera posible. Incluso su pareja admitió haber dudado, aunque reconoce que cuando Weninger se propone algo, siempre lo lleva hasta el final. Vecinos con experiencias similares destacan aún más el logro, conscientes del enorme trabajo que implica mantener una pista en condiciones sin depender de una gran infraestructura.

La estación se financia exclusivamente mediante patrocinadores locales y donaciones voluntarias de amigos y vecinos que la utilizan. El municipio no participa en la iniciativa, lo que refuerza su carácter privado y comunitario. Sin embargo, el interés generado va mucho más allá del ámbito doméstico.

El próximo 24 de enero, Weninger organizará un evento abierto al público en el que los participantes descenderán la pista utilizando esquís fabricados con duelas de barril. La actividad, impulsada por un club local, promete convertirse en una celebración tan original como el proyecto mismo, demostrando que, en este rincón de Austria, la pasión por la nieve puede más que cualquier límite.

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