El juicio contra el escalador austríaco Thomas Plamberger avanza en la ciudad de Innsbruck en medio de una fuerte conmoción pública. El hombre, de 39 años, está acusado de homicidio por negligencia grave tras la muerte de su novia, Kerstin Gurtner, de 33, durante una expedición en enero de 2025.
La tragedia ocurrió el 19 de enero, cuando Gurtner murió congelada a unos 45 metros por debajo de la cruz de la cumbre del Grossglockner, la montaña más alta de Austria, con 3.798 metros de altitud. Según la fiscalía, la mujer comenzó a presentar dificultades durante el ascenso y, cerca de las 2 de la madrugada, Plamberger decidió descender para buscar ayuda, dejándola sola en condiciones extremas.

Esa noche, la temperatura descendió hasta los -8°C, con una sensación térmica cercana a los -20°C debido al viento. Los rescatistas llegaron recién a la mañana siguiente, pero encontraron a Gurtner sin vida.
En el tribunal, Plamberger aseguró que su novia lo animó a irse. Según su testimonio, sus últimas palabras fueron: “Ve, ahora vete”, después de que él permaneciera junto a ella durante aproximadamente una hora y media. El acusado se declaró no culpable.
El fiscal Hansjörg Mayr sostuvo ante el tribunal que el acusado dejó a su pareja “indefensa, exhausta, hipotérmica y desorientada” cerca de la cumbre, y argumentó que, debido a su mayor experiencia en alta montaña y a que él había planificado la excursión, debía ser considerado el responsable del ascenso.
La defensa, encabezada por el abogado Kurt Jelinek, sostiene que la decisión fue tomada “de mutuo acuerdo” y calificó lo sucedido como un “accidente trágico y fatal”. Sin embargo, el juez Norbert Hofer señaló que el relato del acusado presenta inconsistencias.
Entre los puntos cuestionados, la fiscalía alega que Plamberger tardó horas en pedir ayuda, no intentó llamar la atención de un helicóptero policial alpino que sobrevoló la zona y no respondió el teléfono cuando los servicios de emergencia intentaron contactarlo. También se le reprocha no haber trasladado a Gurtner a un lugar más protegido del viento ni haberle proporcionado equipo térmico adicional, como un saco vivac o mantas de aluminio.

Las autoridades señalaron además que Gurtner estaba mal equipada para una escalada de esa dificultad, ya que llevaba botas blandas para nieve. No obstante, su madre rechazó esa versión y defendió tanto la experiencia de su hija como a su pareja, denunciando una “caza de brujas” mediática en su contra.
Plamberger afirmó que mantenían una relación feliz y que planeaban mudarse juntos. También reconoció que sus habilidades en montañismo eran autodidactas.
El caso continúa y el tribunal deberá determinar si se trató de un accidente de alta montaña o de una negligencia que terminó en tragedia.








