La NASA volvió a hacer historia. Este 1 de abril de 2026, la misión Artemis II despegó con éxito desde Florida y puso en marcha el primer viaje tripulado alrededor de la Luna en más de medio siglo, marcando un nuevo capítulo en la carrera espacial y el esperado regreso de astronautas al entorno lunar.
El lanzamiento se realizó desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, a bordo del imponente Space Launch System (SLS), el cohete más potente de la agencia, que impulsó a la cápsula Orión con cuatro astronautas a bordo. Se trata de la primera vez desde la era Apolo que una tripulación humana parte con destino a una trayectoria lunar, en una misión que no aterrizará, pero que sí realizará un sobrevuelo alrededor de nuestro satélite natural antes de regresar a la Tierra.
El viaje que reabre la era lunar
La misión tendrá una duración aproximada de 10 días y representa la primera prueba tripulada del programa Artemis, la iniciativa con la que la NASA busca volver a llevar humanos a la Luna y, a largo plazo, preparar el camino hacia Marte. Artemis II sigue al vuelo no tripulado de Artemis I, lanzado en 2022, y servirá para poner a prueba los sistemas de la nave en condiciones reales con personas a bordo.

Apenas unos 10 minutos después del despegue, la nave logró alcanzar la órbita terrestre, dando inicio a una misión que revive inevitablemente el recuerdo de Apolo 8, el histórico vuelo de 1968 que fue el primero en llevar astronautas alrededor de la Luna sin aterrizar. Más tarde, el 2 de abril, Orión completó con éxito la maniobra clave de inyección translunar, abandonando la órbita terrestre y quedando oficialmente en ruta hacia la Luna por primera vez desde Apolo 17, en 1972.
La tripulación que también marca un hito
Además de su importancia técnica, Artemis II también es una misión histórica por la composición de su tripulación. El equipo está integrado por Reid Wiseman, comandante de la misión; Victor Glover, quien se convirtió en el primer astronauta negro en viajar hacia la Luna; Christina Koch, la primera mujer en realizar esta trayectoria; y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, el primer astronauta no estadounidense en participar en una misión lunar de este tipo.
La diversidad del grupo fue celebrada por la propia NASA como un símbolo de una nueva etapa de la exploración espacial, más global e inclusiva que en la época del programa Apolo.
Tensión antes del despegue, pero sin contratiempos graves
Aunque el lanzamiento finalmente se concretó con éxito, no estuvo completamente libre de tensión. Horas antes del despegue, los equipos técnicos debieron resolver algunos inconvenientes menores, entre ellos una alerta relacionada con un sensor de batería fuera de rango y ajustes en el sistema de comunicaciones. Sin embargo, ninguno de estos problemas obligó a cancelar la misión.
Además, el clima jugó a favor. La NASA había anticipado un 80% de probabilidades de condiciones favorables, y finalmente el despegue se produjo dentro de la ventana prevista, algo especialmente relevante después de los retrasos y reprogramaciones que ya había sufrido la misión en meses anteriores.
Por qué Artemis II es tan importante

Artemis II no llevará astronautas a pisar la superficie lunar, pero su valor es enorme: es el ensayo decisivo antes de las futuras misiones que sí buscarán concretar el regreso humano a la Luna. La NASA considera este vuelo como una validación crítica de los sistemas de navegación, soporte vital, comunicaciones y maniobras en el espacio profundo.
Si todo sale según lo previsto, las próximas etapas del programa apuntan a una misión de alunizaje en los próximos años y al desarrollo de una presencia más sostenida en la órbita y superficie lunar, con vistas a construir infraestructura que permita misiones más ambiciosas en el futuro.
El regreso a la Luna ya empezó
Después de décadas en las que la Luna parecía un destino del pasado, Artemis II confirma que volvió al centro de la exploración espacial. Esta vez, no se trata solo de repetir la hazaña de Apolo, sino de abrir la puerta a una nueva era: una en la que la humanidad no solo regrese, sino que empiece a quedarse más tiempo.
Con cuatro astronautas viajando nuevamente hacia el entorno lunar, la NASA acaba de encender una señal poderosa: el regreso a la Luna ya no es una promesa, sino una realidad en marcha.









