La infraestructura urbana dio un paso inédito en Sudamérica con la inauguración de la primera avenida que integra un río real en su trazado, una obra que ya despierta admiración a nivel internacional. El proyecto demandó una inversión superior a los 50 millones de dólares y logró algo poco común: fusionar naturaleza, espacio público y vida urbana en una misma intervención.
La obra se llama Parque Linear da Doca y está ubicada en la ciudad de Belém, en el estado de Pará, Brasil. Se extiende a lo largo de la Avenida Visconde de Sousa Franco, atravesando los barrios de Reduto y Umarizal, donde antes existía un canal artificial deteriorado. Hoy, ese espacio se transformó en un corredor verde elevado de 1,2 kilómetros que recupera el antiguo Igarapé das Almas y lo convierte en el corazón de la avenida.

A diferencia de otros proyectos paisajísticos, aquí el río no es decorativo: el agua fluye por el centro del paseo, rodeada de pasarelas, miradores, áreas verdes y senderos pensados para peatones y ciclistas. El resultado es una experiencia urbana poco habitual, donde el movimiento de la ciudad convive de forma armónica con el entorno natural.
El parque fue inaugurado oficialmente el 2 de octubre de 2025, en un acto encabezado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y formó parte de las obras estratégicas previas a la COP30, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebró en Belém en noviembre de ese mismo año.
La intervención contó con una inversión cercana a los 310 millones de reales (unos 58 millones de dólares) y fue financiada por Itaipú Binacional. El diseño estuvo a cargo del estudio Natureza Urbana, con un enfoque claro en la reconexión de la ciudad con su sistema hídrico, la resiliencia climática y la recuperación ambiental en pleno contexto amazónico.
Además del río, el espacio incluye ciclovías integradas, miradores, áreas de descanso, locales gastronómicos, parques infantiles, sectores deportivos al aire libre y zonas verdes con vegetación nativa. También se incorporaron soluciones ambientales clave como nuevo saneamiento de aguas residuales, sistemas de fitorremediación, mitigación de inundaciones y suelos permeables, lo que mejora el microclima y el drenaje urbano.

El impacto es directo para más de 500.000 habitantes, no solo por la mejora del espacio público y la generación de empleo, sino por el legado que deja el proyecto: un modelo de regeneración urbana que demuestra que es posible integrar ecología, movilidad, ocio y calidad de vida en una misma obra.
Más que un parque, el Parque Linear da Doca ya es considerado una avenida viva, donde el agua vuelve a ocupar un lugar central y redefine la relación entre la ciudad y la naturaleza.






