Incendios en la patagonia argentina: el fuego sigue descontrolado y ya hay más de 3.000 evacuados

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La provincia de Chubut, en la región patagónica de Argentina, vive una de sus peores crisis ambientales de los últimos años. A comienzos de enero de 2026, un vasto incendio forestal que se originó en la zona cordillerana de Epuyén y Puerto Patriada se escapa de todo control, obligando a miles de personas a abandonar sus hogares, destruyendo miles de hectáreas de vegetación y poniendo en jaque la seguridad de comunidades, turistas y ecosistemas completos.

Según el último reporte oficial, más de 3.000 personas han sido evacuadas de forma preventiva o forzada ante el avance implacable de las llamas, que ya consumieron más de 2.000 hectáreas de bosque nativo, pastizales y vegetación autóctona, sin que el siniestro pueda ser contenido a la fecha.

¿Cómo se desató el incendio?

El foco principal se ubica en la región norte de la provincia, en torno al lago Epuyén, entre Epuyén y Puerto Patriada. Las primeras llamas surgieron en medio de condiciones climáticas extremas de calor, sequía e intensos vientos que facilitaron la rápida propagación del fuego por el monte patagónico.

Aunque aún no existe una confirmación oficial única sobre la causa, las autoridades locales informaron que investigan la posibilidad de un origen intencional del fuego, tras hallarse indicios que podrían sugerir una provocación deliberada.

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Una crisis creciente: población afectada y logística de evacuaciones

La magnitud de la emergencia obligó a las autoridades a ordenar evacuaciones masivas en varias localidades turísticas y rurales. Los destinos cercanos al lago Epuyén, tradicionalmente visitados por turistas durante el verano austral, quedaron prácticamente desiertos tras la retirada de visitantes y residentes.

Equipos de defensa civil, bomberos voluntarios y brigadistas de varias provincias trabajan en el terreno para asistir a las familias desplazadas y garantizar su traslado seguro hacia centros de recepción, escuelas y espacios preparados como zonas de resguardo. A su vez, muchos vecinos optaron por autoevacuarse, dejando atrás viviendas y pertenencias ante el temor de que las llamas se acercaran.

Operativo de combate y recursos desplegados

El combate contra el incendio es una verdadera carrera contrarreloj. En el frente de batalla, más de 200 brigadistas y combatientes se encuentran desplegados en tierra firme, apoyados por seis medios aéreos —incluyendo helicópteros y aviones hidrantes— y decenas de equipos especializados en logística, coordinación y apoyo técnico, provenientes tanto de nivel provincial como nacional.

A pesar de estos esfuerzos, el fuego continúa activo debido a las condiciones climáticas adversas: temperaturas superiores a lo habitual para la temporada, falta de lluvias significativas y fuertes ráfagas que avivan constantemente nuevos focos de ignición.

Clima, sequía y cambios ambientales: un combo peligroso

Los incendios forestales se han vuelto más frecuentes y devastadores en la Patagonia en años recientes. Durante la temporada 2024–2025, focos similares en varias partes de la región provocaron evacuaciones, destrucción de casas y graves daños en bosques y pastizales. Factores como olas de calor, sequías prolongadas y vientos intensos favorecen que un foco chico pueda convertirse en un incendio de proporciones gigantescas.

La Organización Meteorológica Mundial y distintos especialistas en clima han señalado que eventos extremos como olas de calor, menos precipitaciones y mayores sequías en el sur argentino están asociados al cambio climático global. Estos fenómenos no solo incrementan el riesgo de incendios, sino que dificultan el trabajo de los equipos de emergencia.

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