Durante décadas, muchos creyeron que era solo una leyenda costera. Un hotel elegante, pionero del turismo atlántico, que habría existido a fines del siglo XIX y que fue tragado por los médanos hasta desaparecer por completo. Hoy, esa historia ya no pertenece al terreno del mito: las ruinas del Hotel Mar del Sud existen y confirman uno de los episodios más extraordinarios del pasado bonaerense.
El hotel fue construido en 1889, cuando se trazó el pueblo de Mar del Sud, en una franja salvaje del sudeste de la provincia de Buenos Aires. Ubicado a pocos metros del mar, en un paisaje de campos vírgenes, dunas móviles y sudestadas implacables, el edificio fue concebido como un símbolo de progreso y ambición. No solo le dio nombre al pueblo: se convirtió en el primer mojón turístico del sur atlántico, donde la aristocracia argentina de fines del siglo XIX buscó expandirse más allá de Mar del Plata.
A diferencia del monumental Boulevard Atlántico, levantado años después, el Hotel Mar del Sud tenía una sola planta, diseñada como respuesta a un clima hostil. Sin embargo, esa estrategia no alcanzó. Funcionó apenas dos temporadas antes de iniciar una lenta agonía. El viento y la arena avanzaron sin freno, las dunas comenzaron a cubrir puertas y ventanas, y el edificio terminó sepultado por completo.

Con el paso del tiempo, surgieron versiones de todo tipo: que una ola gigante lo había destruido, que jamás había existido, que era un invento exagerado de viejos pobladores. Pero en 1911, el urbanista Pedro Bovet dejó un testimonio clave que describía al hotel hundiéndose bajo la arena, con habitaciones convertidas en sótanos y muros vencidos por el peso del desierto costero.
El redescubrimiento llegó más de un siglo después. El documentalista Laureano Clavero, exvecino del pueblo, emprendió una búsqueda casi detectivesca guiado por relatos orales, archivos históricos y una señal inesperada: destellos de sol reflejados en fragmentos de vidrio antiguo sobre un médano. Junto al arquitecto especializado en patrimonio Pablo Grigera, confirmó lo impensado: el hotel no era un mito.
Las ruinas aparecieron en una zona hoy conocida como El Remanso, donde originalmente se había trazado el pueblo en los años 1880. Ladrillos, restos de muros, botellas, clavos, vajilla y aberturas contaron una historia silenciosa. Parte de esos materiales habían sido saqueados décadas atrás y reutilizados para construir el nuevo asentamiento del pueblo, ubicado dos kilómetros más al sur.
Con respaldo documental, trabajo de campo y ayuda de inteligencia artificial, Clavero y el fotógrafo Sergio García lograron reconstruir virtualmente la fachada del hotel, simular su deterioro y mostrar cómo el viento del sudeste fue clave en su destrucción. Incluso recrearon los andamios originales y el proceso exacto de avance de la arena.

El Hotel Mar del Sud tuvo, además, una segunda vida inesperada: durante un breve período habría funcionado como la primera escuela primaria del pueblo, según testimonios recuperados por los investigadores.
Hoy, el sitio exacto se mantiene en reserva para evitar el vandalismo. Pero su historia volvió a la superficie y deja una lección clara: fue la primera gran construcción levantada a metros del mar argentino al sur de Mar del Plata, y también una advertencia temprana sobre el poder implacable de la naturaleza. Una enseñanza que años después inspiró la creación del bosque de Miramar, plantado en 1923 para frenar el avance de los médanos.
Aun así, el misterio no está cerrado. Persisten dos grandes enigmas: dónde estaba el horno de ladrillos y qué ocurrió con el sótano del hotel. ¿Colapsó? ¿Permanece intacto bajo la arena? Nadie lo sabe. Y tal vez, como toda buena historia, el Hotel Mar del Sud todavía guarda secretos que el viento no quiso revelar.







