La “segunda Toscana” de Italia: una ruta por los pueblos más bonitos de Las Marcas

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Calma, paisajes cambiantes y pueblos cargados de historia. Las Marcas, una región italiana enclavada entre los Apeninos y el mar Adriático, se ha ganado el apodo de “la segunda Toscana” por su combinación de colinas, ciudades medievales, naturaleza salvaje y costa luminosa. Con más de 200 municipios en menos de 10.000 km², es un destino ideal para recorrer sin prisa, dejando que el paisaje marque el ritmo.

El punto de partida perfecto es Urbino, una ciudad universitaria levantada sobre dos colinas y envuelta al amanecer por una niebla que se disuelve para revelar bosques infinitos. Su casco histórico, de calles empinadas y piedra antigua, conserva el pulso estudiantil de una universidad fundada en 1506. Pero Urbino fue mucho más: en el siglo XV se convirtió en uno de los grandes centros intelectuales del Renacimiento, rivalizando con Florencia. El Palacio Ducal, obra cumbre del mecenazgo de Federico da Montefeltro, domina la ciudad con una armonía perfecta y alberga hoy la Galería Nacional de Las Marcas, con obras de Rafael, Tiziano y Piero della Francesca.

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Desde allí, la ruta invita a internarse en el Parque Natural Garganta de la Rossa y Frasassi, un territorio kárstico de paredes escarpadas, senderos entre bosques y un tesoro subterráneo: las Cuevas de Frasassi. Son más de 25 kilómetros de galerías, con salas monumentales y formaciones de estalactitas y estalagmitas que parecen esculpidas a mano, uno de los complejos subterráneos más impactantes de Europa.

Hacia el sur aparece Macerata, otra ciudad medieval y universitaria, fundada en 1290. Sus cuestas, calles porticadas y plazas esconden palacios, teatros e iglesias. En la Piazza della Libertà, el reloj astronómico de la Torre Cívica ofrece dos veces al día un espectáculo mecánico que simboliza la unión entre fe y ciencia. La gran joya local es el Sferisterio, un monumental recinto neoclásico que pasó de ser templo de un antiguo juego de pelota a convertirse en uno de los escenarios de ópera al aire libre más singulares de Italia.

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El paisaje vuelve a transformarse cuando el Adriático asoma en el horizonte. En la costa, Sirolo rompe con la postal clásica de playa: casas en tonos pastel, acantilados abruptos y el imponente Monte Conero, de 572 metros, cayendo sobre un mar salpicado de veleros. Desde aquí, en días claros, la mirada alcanza incluso la costa de Croacia.

La ruta culmina en Ancona, capital y gran puerto de Las Marcas. Históricamente clave para el comercio marítimo, conserva un carácter cosmopolita visible en su mezcla de restos romanos, iglesias medievales y joyas renacentistas. La catedral de San Ciriaco, del siglo X, se alza en lo más alto de la ciudad sobre un antiguo templo dedicado a Venus y regala algunas de las mejores vistas del Adriático al atardecer.

Lejos de las multitudes y con una identidad propia, Las Marcas concentran lo mejor de Italia en versión serena: arte, naturaleza, pueblos con alma y mar, una Toscana alternativa que todavía se siente auténtica.

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