Durante la Edad Media, las cigüeñas blancas desaparecieron por completo del Reino Unido y, desde entonces, dejaron de formar parte del paisaje británico. Ahora, más de seis siglos después, un ambicioso proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Londres busca que esta emblemática ave vuelva a anidar en la capital inglesa, con una inversión de medio millón de libras destinada a su reintroducción.
Aunque en países como España la presencia de cigüeñas es habitual, en otras regiones de Europa su distribución es mucho más irregular. Históricamente, las cigüeñas que llegaban a Reino Unido seguían la misma ruta migratoria que las poblaciones ibéricas: pasaban el invierno al sur del Sáhara y regresaban en primavera. Sin embargo, para reproducirse evitaban gran parte de Francia y solo establecían nidos desde Alsacia hacia el este, lo que contribuyó a su desaparición temprana en las islas británicas.

Según los registros históricos, no se documenta la nidificación de cigüeñas en Reino Unido desde el siglo XV. Esta situación podría cambiar gracias a un programa de recuperación de fauna silvestre que se desarrollará en Eastbrookend Country Park, ubicado en Dagenham, al este de Londres. Allí, humedales y praderas fueron diseñados específicamente para recrear las condiciones necesarias para el regreso de la especie.
El plan contempla la instalación de un gran aviario, donde las primeras cigüeñas permanecerán durante un período de adaptación antes de ser liberadas para explorar los lagos y pastizales del parque. El objetivo es facilitar una transición gradual que aumente las probabilidades de que las aves se establezcan y formen colonias reproductoras estables.
El proyecto londinense no es un experimento aislado. En 2016, una iniciativa similar logró reintroducir con éxito la cigüeña blanca en un parque de Sussex. Los resultados fueron alentadores: al menos seis ejemplares nacidos en 2024 regresaron al año siguiente para anidar, incluida una cigüeña que eligió el mismo árbol que sus progenitores.

Además de las cigüeñas, el plan forma parte de una estrategia más amplia de renaturalización urbana. En ese mismo parque también se prevé la reintroducción del castor, una especie que estuvo ausente de Londres durante 400 años y que volvió a la capital en 2023 tras la liberación de un pequeño grupo en una reserva natural de Greenford, Ealing.
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, defendió la iniciativa como una cuestión de equidad social. Según explicó, el acceso a la naturaleza no debería ser un privilegio exclusivo de quienes viven en zonas rurales, sino un derecho compartido por todos los ciudadanos, independientemente del lugar donde residan.
Si el proyecto prospera, Londres podría convertirse en una de las grandes capitales europeas en recuperar especies perdidas durante siglos, demostrando que incluso en entornos urbanos densos es posible reconectar la ciudad con su biodiversidad histórica.






