Argentina concretó un hito histórico en conservación al lograr la reintroducción de la Nutria gigante, el mamífero acuático más grande de Sudamérica, extinto localmente desde hace casi cuatro décadas.
El acontecimiento tuvo lugar en el Gran Parque Iberá>, dentro de los Esteros del Iberá, uno de los humedales más importantes del mundo. Allí fue liberada una familia completa compuesta por Nima, Coco y sus dos crías, Pirú y Kyra.
El proyecto fue impulsado por la organización Rewilding Argentina, con el acompañamiento de la Administración de Parques Nacionales y el gobierno de Corrientes, además del respaldo de instituciones internacionales.

El regreso del gigante de los ríos
La nutria gigante (Pteronura brasiliensis), también conocida como lobo gargantilla o ariraí, puede medir hasta 1,8 metros de largo y pesar alrededor de 33 kilos. Es un depredador tope de los ecosistemas acuáticos y se alimenta casi exclusivamente de peces, cumpliendo un rol clave en el equilibrio ambiental.
Los últimos grupos familiares en Argentina habían sido vistos en 1986. Su desaparición estuvo vinculada principalmente a la caza y la degradación ambiental.
“La nutria gigante es el principal depredador acuático de estos humedales y su presencia aporta significativamente a mantener los ecosistemas saludables”, explicó Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina.
Una familia internaciona
La familia reintroducida está integrada por:
- Nima, proveniente del Zoo Aquarium de Madrid
- Coco, llegado desde el Zoológico de Givskud
- Sus crías Pirú y Kyra, nacidas en noviembre de 2024 en Iberá
Los ejemplares forman parte del Programa de Especies en Peligro de Extinción de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios>, red clave para la cooperación internacional en conservación.
El 30 de junio de 2025 fueron liberados en la Laguna Paraná, dentro del parque.
Un proceso que comenzó en 2017
La planificación formal del proyecto arrancó en 2017, aunque su base conceptual se remonta a 2006. El desafío era inédito: no había ejemplares silvestres ni en cautiverio en el país y nunca antes se había intentado una reintroducción de esta magnitud.

El trabajo incluyó:
- Formación de parejas reproductoras
- Protocolos sanitarios y transporte especializado
- Recintos de cuarentena y corrales de presuelta
- Entrenamiento con peces vivos para estimular la pesca natural
Durante más de dos años, Nima y Coco vivieron en un recinto de adaptación dentro del Parque Nacional Iberá, donde desarrollaron conductas esenciales como territorialidad, pesca y cuidado parental.
Monitoreo científico permanente
Tras la liberación, el equipo implementó un sistema integral de seguimiento:
- Arnés de monitoreo diseñado especialmente para la especie
- Estudios de ADN ambiental
- Evaluación constante de desplazamientos y comportamiento
Este control permitirá medir el éxito del proyecto y realizar ajustes si fuera necesario.
Un hito para Sudamérica
“Es la primera vez que se intenta reintroducir a la nutria gigante en un ecosistema donde había desaparecido completamente. Esto posiciona a Argentina como referente global en restauración ecológica”, destacaron desde el proyecto.
Con más de 756.000 hectáreas protegidas, abundancia de presas y ausencia de caza, el Iberá ofrece condiciones ideales para que este gigante acuático vuelva a habitar los ríos argentinos.
Cuarenta años después de su desaparición, el regreso de la nutria gigante no solo representa una victoria ambiental: también abre una nueva etapa para la restauración de especies clave en América del Sur.








