Estas son las mejores heladerías de Buenos Aires que debes conocer

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Redactor
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Siempre pensé que no me gustaba el helado, hasta que llegué a Buenos Aires. Y es que los argentinos se toman el helado muy seriamente, más aún en la capital.

Los porteños comen helado todo el año, la única diferencia es que prueban sabores más cremosos cuando hace frío y optan por las variedades al agua cuando hace calor, pero la calidad se mantiene, evidenciando la gran influencia italiana de este país sureño. Pero con una heladería cada 3 cuadras (este es un número aproximado, seguramente una exageración, ¿eh? Favor tomarlo con precaución) es muy difícil decidir. Es por eso que te dejamos esta guía. ¡Esperamos que se te haga agua la boca!

Tipos de helado

En este país descubrí la diferencia entre el gelato y el helado común y corriente que todos conocemos. Principalmente esta diferencia tiene que ver con la cantidad de aire que tiene la mezcla (mientras más aire, menor es la calidad) y el uso de los ingredientes lácteos (el gelato usa leche entera y el helado crema de leche, con lo cual es mucho más grasoso). Además, por lo general las recetas de gelato incluyen más huevos, lo que resulta en un sabor más intenso.

El helado en argentina es algo en el medio entre estas dos cosas, pero mientras más artesanal, suele parecerse más al gelato. Así que vamos por esas opciones, por las artesanales, mezcladas a la piedra y hechas con amor, que las grandes cadenas (como Persicco, Freddo y Volta), aunque son muy buenas, no necesitan introducción.

Los sabores

Hay algo que tienen en común todas las heladerías de esta ciudad: infinidad de variedades de chocolate y dulce de leche (algo parecido al manjar, cajeta o arequipe, según el país en el que vivas). Los más comunes son chocolate con almendras, chocolate suizo, chocolate amargo, dulce de leche con frutos rojos y la combinación estrella: dulce de leche con brownie.

Heladerias

Nota: el gusto por el dulce de leche suavizará todas tus relaciones en Argentina. Pruébalo y haz que te guste. Si no te gusta, probablemente debas irte a otro país lo más pronto posible.

Además de estos, encontrarás especialidades en cada restaurant. Sabores frutales al agua o a la crema (el de melón es popularmente favorito), las cremas blancas, los de “señora” (sin ofensas acá) como el de pistacho, malbec con frutos rojos, kinotos al whisky y sambayón y, finalmente, los exóticos. También hay opciones para celíacos, veganos y kosher.

Dónde comer el mejor helado en Buenos Aires

Hay infinidad de lugares, pero intentaré acomodar una lista que involucre al menos mis favoritos de cada barrio.

Heladerias
  • Jauja (Cerviño 3901), una heladería de la Patagonia, tal vez la única que vende helado de Maqui, una fruta de la zona. También se destacan por su chocolate profundo.
  • Occo (Dorrego 1581) se destaca por sus exquisitas combinaciones como chocolate picante, coco y manzanilla, café colombiano y mascarpone con melón.
  • El podio (Rivadavia 3778), especialistas en cremas.
  • Cadore (Cuenca 2977), atendida por la misma familia desde siempre, venden el mejor dulce de leche y chocolate amargo de la ciudad, aunque desde hace poco sorprenden con sabores más modernos como naranja con jengibre y crema chai.
  • El ciervo (Carhue 124), famosos por el dulce de leche de la casa (con cereales cubiertos con chocolate).
  • Monte Olivia (Fernández de Enciso 3999), donde la gente no se queja por hacer una larga fila, porque saben que el helado de mousse de limón valdrá la pena.
  • Arkakao (Quintana 188), los helados más cremosos, hechos en el día sin químicos ni colorantes artificiales. Mis recomendaciones: el de gianduia y el de yogurt con higos turcos.
  • Gelée (Corrientes 5076), sabores clásicos, pero hechos con esmero. La especialidad de la casa: el sambayón con cremas al caramelo.
  • Furchi (Cabildo 1508), famosos por sus helados bajos en grasas y sabores exóticos como mascarpone con batata y piña con perejil.
  • Via Flaminia (Florida 121), atrapa-turistas, pero no se le puede negar que los sabores de los helados de fruta al agua son lo más delicioso que hay.
  • Tino (Díaz Vélez 4520), de los más cremosos de la ciudad, pero lo especial es la gran variedad de granizados.

Heladerías históricas de Buenos Aires

En Europa, la popularidad del helado se remonta al año 1686, cuando el italiano Francesco Procopio dei Coltelli, verdadero visionario, comenzó a servir helados en su famoso Café Procope, de la rue de L´Ancienne Comédie, en el corazón de París.

En Argentina la historia del helado se vincula con la del hielo que no se fabricó en la Argentina hasta la segunda mitad del siglo XIX.

«Era un artículo suntuario que se importaba en grandes barras envueltas en aserrín desde Inglaterra y Estados Unidos».

En 1856 se sirvieron en Buenos Aires los primeros refrescos con hielo importado. Fue en el Café de París, en el de Las Armas y Los Catalanes, entre otros.

Dos heladerías porteñas fueron las pioneras: El Vesuvio (Corrientes 1181, San Nicolás), creada en 1902 por la familia Cocitore, y Saverio (San Juan 2816, San Cristóbal), de Saverio Manzo, fundada en 1909. Ambas continúan en actividad y con inalterable prestigio. Luego, con el tiempo, el gusto por el helado se extendió y popularizó. Entre 1940 y 1970, en las calurosas tardes de verano, los típicos heladeros vestidos de blanco recorrían la ciudad con sus carritos, tentando a los chicos al grito de «Laponia, Frigor, heladooos…» y los mozos con bandeja en mano irrumpían en los intervalos del cine con su «Chocolate, bombón, helado…». Así fue como el helado se incorporó a nuestras costumbres y ya forma parte del patrimonio cultural de Buenos Aires.

Cadore

Ubbicada en Cuenca 2975, abrió en 1961 y es una de las heladerías elegidas por el otro autor del libro sobre heladerías, el arquitecto Horacio Spinetto. Este local está a cargo de Claudio Biagioni, quinta generación de maestros heladeros, quien empezó a trabajar a los cinco años, rompiendo nueces en la misma cocina en la que hoy trabaja. «Es un negocio histórico, artesanal, el secreto es usar productos naturales», 

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Santolín

Ubicado en Avenida San Martín 3185, el local data de 1950 y su especialidad es el granizado de dulce de leche.

Furchi

Un clásico de Belgrano, situada en la Avenida Cabildo 1512. Una heladería artesanal que se ha especializado en incursionar en sabores no tradicionales

IlTrovatore

Avenida Rivadavia 5078, Caballito. Fue fundada en 1963 por Vito Diana, quien llegó de su Italia natal en 1952 e hizo sus primeros pasos como heladero Paco en San Isidro. El personal luce camisa blanca y delantal con rayitas blancas y negras, y se desplaza rápido para satisfacer la demanda de súper dulce de leche, pistacho, sambayón granizado, durazno al oporto, spumone o alguno de los tradicionales postres helados.

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Diecci

Ubicada en Chivilcoy 3405, Villa Devoto, su dueña Paula Pace destaca que la suya es una heladería clásica italiana. «Los sabores son italianos. No usamos conservantes, tan solo materias primas seleccionadas», detalla. Diecci nació de la mano de Juan Carlos Pace, un elegante italiano nacido en Campobaso-Isernia, y desde 1993 funciona en un amplio local donde la gente se puede sentar en las noches de verano a disfrutar de su helado favorito en la terraza con glorieta, frente a las vías del ferrocarril San Martín.

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