El nacimiento de dos crías gemelas de gorila de montaña en el Parque Nacional Virunga, en la República Democrática del Congo, despertó entusiasmo y optimismo en la comunidad científica internacional. El hecho, considerado extraordinariamente raro, involucra a Mafuko, una hembra de 22 años que fue registrada junto a sus pequeños y cuya imagen ya se convirtió en un símbolo de esperanza para la conservación de la especie.
La relevancia del acontecimiento radica en que menos del 1 % de los nacimientos de gorila de montaña son gemelares, según datos de la Dian Fossey Gorilla Fund. En una población silvestre que apenas supera los 1.000 ejemplares, cada nacimiento es vital, pero la llegada de gemelos representa un hito excepcional. “Siempre es una gran noticia cuando nacen crías en especies tan amenazadas. Y los gemelos son aún más emocionantes”, señaló Tara Stoinski, presidenta de la fundación, en declaraciones a National Geographic.

El hallazgo sorprendió a investigadores y conservacionistas que siguen de cerca la evolución de estos primates. Virunga, uno de los parques más antiguos de África y refugio clave para la biodiversidad del continente, protege a algunas de las últimas poblaciones de gorilas de montaña, pese a enfrentar amenazas constantes como la caza furtiva, los conflictos armados y la pérdida de hábitat.
La historia de Mafuko refleja esa fragilidad. La hembra perdió a su madre a manos de hombres armados, una tragedia que comparten otros gorilas de la región. Aun así, la especie demostró una capacidad de resiliencia notable, sostenida por el trabajo permanente de guardabosques y organizaciones de conservación. Cuando el fotógrafo de vida silvestre Brent Stirton comenzó a documentar a los gorilas en Virunga en 2007, la población rondaba apenas los 276 individuos. Hoy, el número es considerablemente mayor.
La gestación y crianza de gemelos supone un desafío enorme. Las madres deben producir el doble de leche y cargar a dos crías al mismo tiempo, lo que reduce las probabilidades de supervivencia. En Ruanda, cerca del 33 % de los gorilas de montaña no alcanza la adultez, incluso en nacimientos simples. A eso se suma el ritmo reproductivo lento de la especie: las hembras suelen tener su primera cría cerca de los 10 años y paren, en promedio, una vez cada cuatro años.
Pese a estas dificultades, los especialistas destacan una tendencia alentadora. El gorila de montaña es el único gran simio, junto con el ser humano, cuya población muestra un crecimiento sostenido. Décadas atrás, figuras clave de la conservación temían que la especie desapareciera antes del año 2000. Hoy, nacimientos como el de los gemelos de Mafuko desmienten esos pronósticos.

Guardabosques y científicos mantienen una vigilancia constante sobre la salud de las crías y el estado de la madre. Su evolución es seguida con atención por la comunidad internacional, que ve en este evento una señal clara de que los esfuerzos de conservación pueden dar resultados concretos.
La historia de Mafuko y sus gemelos no solo expone la fragilidad del gorila de montaña, sino también la fuerza de una estrategia sostenida en el tiempo. En medio de amenazas persistentes, el nacimiento de estos gemelos representa una victoria para la vida silvestre y un recordatorio de que la protección activa de la naturaleza puede cambiar el destino de las especies al borde de la extinción.





