Con la llegada del verano, las ganas de escapar hacia el mar se hacen inevitables. Aunque muchos piensan de inmediato en Río de Janeiro o Florianópolis, en el sur de Brasil hay un destino que viene ganando protagonismo y se consolida como uno de los más buscados de la temporada. Se trata de Praia do Rosa, una playa paradisíaca que combina naturaleza, surf y vida nocturna, y que ya se convirtió en la elegida de celebridades y grupos de jóvenes.
Ubicada en el estado de Santa Catarina, a unos 90 kilómetros de Florianópolis, Praia do Rosa es una bahía de casi tres kilómetros de arena clara, rodeada de morros verdes y un mar que cambia de color según la luz del día. Su paisaje de postal y su atmósfera relajada la transformaron en una alternativa cada vez más atractiva para quienes buscan playas soñadas sin viajar demasiado lejos.

Pero el encanto de Praia do Rosa no termina en su entorno natural. El pequeño centro del pueblo tiene una energía especial: calles con bares, restaurantes y locales de cocina internacional que se llenan al atardecer y mantienen el movimiento hasta entrada la noche. Esa mezcla de tranquilidad durante el día y ambiente vibrante al caer el sol es una de las claves de su éxito.
En los últimos años, el destino volvió a estar en boca de todos. Cada vez más argentinos lo eligen para pasar el verano y, entre sus visitantes recientes, aparecen figuras del espectáculo como Griselda Siciliani y Luciano Castro, además de influencers y viajeros jóvenes que le aportan un aire fresco y moderno.
Praia do Rosa también es sinónimo de surf. Es considerada uno de los puntos más importantes de Sudamérica para la práctica de este deporte, gracias a la calidad de sus olas, especialmente en la zona norte de la playa. Esa identidad surfista, muy marcada desde los años 2000, es parte de su ADN y explica por qué volvió a posicionarse como un destino de moda.

Más allá del mar, el lugar ofrece múltiples actividades. Hay senderos costeros que conectan con playas cercanas como Praia Vermelha, Praia do Luz y Barra de Ibiraquera, además de piscinas naturales entre rocas ideales para días de oleaje fuerte. Las lagunas cercanas invitan a remar o relajarse, y entre julio y octubre se suma un atractivo único: el avistamiento de ballenas francas australes desde miradores naturales.
De día, Praia do Rosa invita al descanso y al contacto con la naturaleza; de noche, propone música, gastronomía y encuentros frente al mar. Esa combinación explica por qué dejó de ser un secreto bien guardado para transformarse en uno de los destinos más deseados del verano.
Lejos del ruido de las grandes ciudades, pero con todo lo necesario para vivir unas vacaciones inolvidables, esta playa del sur de Brasil confirma que no hace falta ir a Río ni a Florianópolis para encontrar el nuevo lugar de moda.





