El Desierto de Atacama volvió a ser escenario de una intervención impactante que une arte, cultura y conciencia ambiental. El pasado 23 de enero, en Pampa Perdiz, Región de Tarapacá, se presentó “El Gigante Vestido”, , una intervención artística efímera de gran escala y alto impacto, que utiliza ropa mixta como soporte material de una acción cultural y educativa de carácter temporal.
La obra propone un diálogo entre el consumo contemporáneo y las huellas que este deja en territorios vivos, espacios habitados con patrimonio e historia, poniendo en tensión prácticas globales y su impacto en paisajes con profunda carga cultural y ambiental.
El Gigante Vestido fue trazado y montado a partir de aproximadamente 5.500 prendas de vestir, utilizadas bajo un marco de control, custodia y trazabilidad del proyecto. La instalación alcanza una extensión aproximada de 86 metros.
La elección del lugar no es casual: el territorio se convierte en soporte, contexto y mensaje de la obra, reforzando la reflexión sobre consumo, memoria y paisaje cultural.El proyecto es financiado por el Fondo “La Cultura Llega a la Gente” de la Fundación Piñera Morel, acogido a la Ley de Donaciones Culturales, y cuenta con el acompañamiento y colaboraciones de organizaciones públicas, privadas y comunitarias.

La intervención alcanza una extensión aproximada de 86 metros y propone un diálogo directo entre el consumo contemporáneo, la memoria ancestral y las huellas que las prácticas globales dejan en territorios vivos, cargados de historia, identidad y patrimonio cultural. El paisaje no funciona solo como escenario, sino como parte central del mensaje.
La obra fue trazada y montada a partir de ropa proveniente del descarte textil, bajo un estricto sistema de control, custodia y trazabilidad. Cada prenda fue seleccionada y organizada cromáticamente para dar forma al Gigante de Tarapacá, reforzando la tensión entre lo efímero del consumo actual y la permanencia simbólica de las culturas originarias.
El proceso de creación fue colectivo y territorial. En una primera etapa, un topógrafo trabajó junto al equipo artístico utilizando tecnología de medición para definir con precisión la ubicación y el diseño. Luego se realizó la clasificación y procesamiento del material textil, y finalmente el armado manual en terreno, con la participación activa de voluntarios y colaboradoras del proyecto.
La inauguración incluyó una ceremonia aymara, conducida por Aurora Cayo, representante de la comunidad, reforzando el vínculo espiritual y cultural con el territorio. La jornada continuó con la proyección del video oficial y exposiciones de los impulsores del proyecto: Andrés Echeverría, quien explicó el enfoque artístico, y Victoria García, a cargo de la gestión y el trabajo territorial. También participaron autoridades locales, organizaciones comunitarias, instituciones académicas y empresas auspiciadoras.

“El Gigante Vestido” es una obra intencionalmente temporal. Finalizada la intervención, la totalidad de las prendas es retirada y trasladada a una planta de reciclaje, donde se reincorpora al proceso industrial de valorización mecánica. La gestión del material textil está a cargo de Recitex, mientras que Ambipar se encarga del tratamiento del resto de los residuos. En este entramado, CircularTec cumple un rol clave en la articulación técnica de economía circular, y Desierto Vestido aporta la mirada territorial y conceptual.
Financiado por el fondo “La Cultura Llega a la Gente” de la Fundación Piñera Morel, y acogido a la Ley de Donaciones Culturales, el proyecto deja un mensaje que trasciende su carácter efímero: invita a reflexionar sobre cómo consumimos, qué desechamos y qué huellas estamos dejando en los territorios que habitamos, conectando pasado, presente y futuro en una sola imagen imposible de ignorar.






