Mi teoría de por qué la gente viaja. Y por qué algunas no.

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Muchos lo hacen por placer, descanso, escape, inspirarse, ver cosas nuevas, hacer cosas locas, aprender un idioma, conocer otras culturas, status, trabajo, disfrutar unos días de forma diferente, en definitiva por tener una experiencia distinta. Pero cuántos realmente lo hacen por tener un tiempo con ellos mismos?
He viajado muchas veces; con amigas, con amigos, novios, familia, conocidos, en grupo, no tan conocidos, sola, a ver amigos, a matrimonios, por trabajo, pero esta vez fue por impulsiva no más que soy, que resultó ser la mejor decisión de mi vida, pero sin duda uno de los momentos más difíciles de ella.
Antes de partir el viaje, yo era como cualquier ejecutiva de Chile; tenía buena pega, pololo, casa, auto, iba al gimnasio, me juntaba con mis amigas (os), carreteaba y vivía tranquila, una vida más bien rutinaria. Pero un día, después de que algunas cosas no salieron como las planifiqué, (porque pucha mi vida que era estructurada; y ojo no era fome, sino que sabía todo, pero todo lo que iba a hacer en los próximos meses…pfff para qué!!) bueno decidí renunciar a mi pega, vendí todo lo que tenía y dejé atrás todas las ilusiones de una vida que había construido y decidí irme sin planear nada…
Difícil? Sí, lo fue. Es sentir que todo se te viene encima y tienes que seguir adelante; te sientes fracasada, pero no te hechas a morir, prefieres poner la frente en alto y seguir adelante, la vida es una y nadie la va a vivir por ti. La gran mayoría te dice uyy qué rico lo que vas hacer!! pero en el fondo piensan: la mina loca!!! Cómo va dejar todo y además se irá sola. Nadie se atreve a decirte las cosas porque todos vivimos con esa hipocresía de hablar a espaldas del resto, pero la verdad, aprendí a no hacer caso de eso, si al final es mi vida y yo decido como estropearla o arreglarla cada día. Por esta razón y otras más, es que fue más fácil irme sin que nadie supiera, sí, así no más, como una vil fugitiva.
Viajar es lindo, es entretenido, uno no tiene responsabilidades, solo tiene que preocuparse de buscar lugares que te agraden, comer rico, pasear, tomar sol en el caso que vayas a la playa y de culturizarte en caso que vayas a un lugar con historia…pero están totalmente equivocados! Viajar no es sólo eso; es un estrés por el cual más encima pagas, ya sea que te tomes 1, 2 semanas o hasta varios meses viajando, porque te sientes con la obligación de hacer algo, sobre todo cuando el viaje es por un período corto de tiempo. Es como decir, “tengo que ir al Coliseo porque sino es como si no fui a Roma”; es obvio!! Pero vayan porque quieren ir al Coliseo, porque quieren ver esas ruinas lindísimas y revivir de una u otra forma toda la historia que hay detrás de ese lugar, sentir que están en la película El Gladiador, o tan sólo porque alguna vez escucharon de él y les interesa conocerlo.

tamara burgos
Porqué tenemos ese estúpido pensamiento “tenemos que” hacer algo. [easy-tweet tweet=”Porqué no solo disfrutar el momento como si fuera el último que vamos a tener, o disfrutarlo por la sencilla razón que es un momento solo para nosotros”]
Durante el viaje conocí mucha gente, la mayoría de ellos bastante más jovenes que yo, que se tomaban un año sabático después de terminar el colegio o la universidad, pero generalmente iban a puro carretear y también hacían voluntariados al final del viaje, para justificarles a sus papas el viaje y la plata, jajjaja todos esos pendex que conocí fueron un amor, a pesar que tengo como 10 años más que ellos, también carretié y viajé con algunos, es entretenido darse cuenta de la mentalidad totalmente distinta y la forma de vida que tienen, eso sí andan todos en grupo, porque más que el miedo, es esa necesidad de compartir con alguien lo que viven; que lindo no?
También conocí varios de mi edad, que me llamó mucho la atención que muchos de ellos también habían renunciado a sus trabajos, en definitiva a sus vidas, para empezar esta aventura. Muchos lo hacían por “encontrarse” o entender qué querían de la vida porque la que tenían no los “llenaba”. Muchos eran solteros, separados, casados, habían sufrido una desilusión amorosa, no les gustaba su trabajo, no les gustaba su vida, en definitiva; no eran felices. En mi caso, sí era feliz, pero quería más…insaciable como una amiga que tengo! no para nada, quería ver y hacer cosas distintas, no me sentía y nunca lo he hecho, con esa presión social de porque tienes treinta y tantos, tienes que: estar casada o tener pololo, tener buena pega, tener hijos, casa, auto, en definitiva cosas que te dan status y te clasifican en, pero yo no las tengo, no porque no las quiera, sino porque…porque no no mas. 🙂

Bueno, fui capaz de armarme de valor y mandar todo a la cresta y comenzar esta aventura..fue así como mis prioridades cambiaron…había estado acostumbrada a vivir una vida para otros, si bien disfrutando a concho cada momento, siempre ponía al otro antes que a mí…

este viaje fue distinto: no tenía ningún plan, ningún rumbo establecido, no sabía que haría ni donde iría; totalmente distinto a lo que acostumbraba hacer..

Antiguamente, meses antes de ir a algún lugar, yo sabía exactamente los lugares que visitaría, la ubicación del país, su capital, palabras básicas para comunicarme, su historia, los principales sitios turísticos, los no tanto, y al llegar era capaz de hacer de guía turística sin haber estado nunca y saber mucho del lugar como si lo conociera de toda la vida.
Esta vez fue distinto, lo único que tenía era un destino y un propósito…fue difícil no lo niego, pero también fue el viaje más enriquecedor de mi vida, el que si lo volviera a repetir, lo haría de la misma forma, sin planear nada y entregándome a todo. Es difícil salir de una estructura y vida casi perfecta, donde sabes todo lo que ocurrirá mañana, pero también te asusta el mañana porque no es lo que buscas, no quieres saber que pasará, aunque a veces extrañas ese control, pero te das cuenta que no te entregó lo que querías.
Porqué a las personas nos asusta tanto lo desconocido? por qué no se arriesgan? por qué no tienen el valor de decir me equivoqué, lo siento, perdona, te quiero, te extraño, te amo?

SI! son palabras fuertes, pero tan potentes y entregan tanto al otro y a uno mismo. Qué tiene de malo expresar lo que sentimos, si al final del día no sabemos si esa persona estará mañana…a lo más recibiremos un no por respuesta…es fácil decirlo, pero les aseguro que es más fácil sufrir una vez por un rechazo a estar toda la vida especulando qué hubiese pasado sí…atrévanse, expresen sus sentimientos, lo que sienten, no tiene porqué ser malo hacerlo, al contrario es liberador, porqué le tememos a lo que desconocemos en vez de aprender y arriesgarnos a hacer cosas nuevas?

[easy-tweet tweet=”Viajen, conozcan, paseen, descubran cosas nuevas; viajen porque quieren, por esa sencilla razón de sentir cosquillas en la guata cuando el avión va a despegar”], por querer comer una comida distinta, por ver otras culturas, por alejarse del estrés diario de nuestras vidas, por tener una aventura, porque necesitan vacaciones, porque había una oferta de vuelo, para conocer gente nueva o por la sencilla razón de que quieren conocer el mundo, que les aseguro que más que un viaje, será un gran descubrimiento. Besos!

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Una de las mejores mesas de la casa en un restaurante de la ciudad de Nueva York es (o era) también una habitación de hotel. ¿Cómo? En medio de reglas estrictas para cenas en interiores y un menor número de viajeros debido a la pandemia, Le Crocodile, un restaurante francés del Wythe Hotel en Williamsburg, ha optado por una solución innovadora y oportuna para los tiempos que corren.

Se trata de la posibilidad de acceder a una experiencia de restaurante totalmente privada dentro de una habitación de hotel vacía. Si bien la iniciativa tiene su sustento en propiciar espacios seguros y garantizar el menor contacto posible entre personas desconocidas, también ha servido como una estrategia para compensar las pérdidas comerciales debido a la ausencia de turistas internacionales en la Gran Manzana.

Así, por una cifra de cien dólares por persona, los comensales obtienen la habitación durante toda la noche para disfrutar de comida y bebidas francesas. Por lo pronto, según ha trascendido, las habitaciones privadas están completamente reservadas la mayoría de los fines de semana. No obstante, Le Crocodile todavía tiene su comedor interior principal y su jardín al aire libre con asientos limitados y mesas distanciadas físicamente según lo dictado por las pautas del estado neoyorquino.

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Todas las habitaciones cuentan con techos altos (casi 4 metros) de madera originales, ventanas y suelo de hormigón con calefacción. Algunas habitaciones ofrecen vistas al perfil urbano de Nueva York, y otras dan a los barrios de Brooklyn y Williamsburg.

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El hotel tiene un restaurante en la planta baja, Le Crocodile, y un bar en la 6ª planta, el Lemon’s. El Lemon’s ofrece platos pequeños, y Le Crocodile sirve desayunos, almuerzos y cenas a base de platos americanos. Para las comidas, se utilizan ingredientes de origen local. Hay un comedor privado.

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La parada de North Williamsburg del ferry de East River está a 644 metros del alojamiento, t el Music Hall de Williamsburg se encuentra a 483 metros del Wythe Hotel.

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