Las autoridades de California encendieron señales de alerta luego de que el último relevamiento oficial mostrara una caída abrupta en la acumulación de nieve, un factor clave para el abastecimiento de agua en el estado. El informe, elaborado por el Departamento de Recursos Hídricos (DWR) y publicado el 2 de febrero de 2026, indica que el manto nival se encuentra apenas en el 59% del promedio histórico, una baja significativa en plena temporada invernal.
El dato preocupa porque la nieve acumulada en la Sierra Nevada y otras cordilleras aporta cerca del 30% del suministro anual de agua que utilizan ciudades, industrias y el sector agrícola. En apenas un mes, los valores pasaron del 89% registrado en enero a menos de dos tercios del promedio habitual, lo que refleja el impacto de un invierno marcado por tormentas iniciales seguidas de temperaturas inusualmente cálidas y ausencia de nuevas precipitaciones.

Desde el DWR explicaron que el manto nival funciona como un reservorio natural que libera agua de manera progresiva durante la primavera y el verano, las estaciones más secas del año en California. Por eso, las condiciones actuales podrían definir la disponibilidad de agua en los próximos meses. Andy Reising, responsable del área de pronóstico de nieve y agua del organismo, advirtió que ya transcurrieron dos tercios del período más productivo para la acumulación de nieve, y que si la sequía se prolonga será cada vez más difícil compensar el déficit.
El contexto resulta especialmente sensible porque California salió oficialmente de la sequía en enero de 2026, tras varios años críticos entre 2020 y 2022. Sin embargo, los especialistas remarcan que el clima regional es altamente volátil y que un solo invierno desfavorable puede alterar rápidamente el panorama hídrico.
A pesar del descenso en la nieve, los principales embalses del estado muestran niveles superiores al promedio histórico. Lake Shasta y Lake Oroville, los dos mayores reservorios, se encuentran al 122% y 136% de sus valores habituales para esta época, respectivamente. La única excepción relevante es Castaic Lake, en el sur del estado, que se mantiene cerca del promedio. Las autoridades atribuyen este buen nivel de reservas a tres inviernos consecutivos con abundante nieve y a una gestión más eficiente del recurso.

El DWR mantiene un programa de monitoreo constante y ya anticipó que el próximo relevamiento oficial de nieve se realizará el 2 de marzo de 2026. Mientras tanto, advierten que, si la tendencia seca continúa, podrían evaluarse ajustes en la gestión del agua para evitar impactos en el consumo doméstico y en la producción agrícola.
Las próximas semanas serán clave. Aunque los embalses ofrecen un margen de tranquilidad, el futuro del suministro dependerá de la llegada —o no— de nuevas tormentas invernales. Las autoridades insisten en que el seguimiento del clima y el uso responsable del agua serán determinantes para atravesar el próximo verano sin sobresaltos.







